Es abogada y trabaja independientemente, lo que le permite ajustar sus horarios de manera a entregar la mayor parte de su tiempo a sus pequeños sin descuidar sus compromisos laborales. Los recuerdos de su infancia se traducen en juegos con sus hermanos y primos, como a las escondidas o trepar árboles y la actividad más divertida era visitar la granja de sus abuelos los sábados por la tarde, donde jugaba con su hermana a ser veterinarias o mamás de las muñecas a las que bañaban, vestían y cuidaban como si hubiesen sido reales. Fue madre por primavera vez a los 26 años. Nació Constanza y con ella una nueva persona con proyectos en familia y lozanas ilusiones. “Hubo miedos típicos de toda mamá primeriza, pero para mí, ser madre siempre fue y será una experiencia hermosa y gratificante”, subraya. Karina se deleita con las conversaciones que mantiene con sus hijos durante las noches, cuando cada uno relata lo que hizo en el día. “Expresarse con tanta inocencia me llena de alegría”, acota emocionada. Desde su perspectiva, ser mamá representa muchos sentimientos, principalmente la protección, el amor, la esperanza, el comienzo de la vida.
03 de mayo de 2014 a la - 22:05
“Es el comienzo de la vida”
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