La hidratación y la diabetes

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El cuerpo pierde líquido a través de la orina y el sudor cuando el calor se eleva; y la persona con diabetes puede tener serios inconvenientes. Es vital la hidratación que el cuerpo adquiere con alimentos y bebidas, pero ninguna como el agua, la más fácil de encontrar.

La Dra. Aida Caballero Cantero refiere que el agua es un líquido esencial para todos los seres vivos. El cuerpo pierde agua diariamente a través de las lágrimas, el sudor, la orina; por lo tanto, es necesario reponerla, por lo menos en cierta medida.

La profesional recomienda “el consumo de unos 30- 35 ml/kg de peso/día, que puede ser modificado de acuerdo a circunstancias individuales, por ejemplo, en los niños, los adultos mayores, los deportistas, durante la lactancia, en las personas con procesos agudos (diarrea, fiebre, vómitos) y en las portadoras de enfermedades crónicas como la diabetes”.

En los que padecen esta enfermedad “es fundamental una alimentación equilibrada así como una adecuada hidratación, más aún en las épocas calurosas; por ello, es importante considerar algunos puntos: la deshidratación o pérdida de agua puede manifestarse como una sensación de sed intensa, sequedad de piel y labios, tendencia al sueño y orina de coloración más oscura”.

Es conveniente tomar agua en sustitución de las gaseosas, asegura la especialista, e ingerir frutas en reemplazo de dulces y preferir el consumo de infusiones suaves en reemplazo del café.

También apunta que “los productos “especiales” para diferentes enfermedades, “light” o de “bajas calorías” no son de libre consumo. Las personas con niveles de azúcar en sangre (glucosa) permanentemente elevados, es decir, con mal control metabólico, presentan un incremento en el riesgo de deshidratación”.

Explica asimismo que “las personas con neuropatía (daño de los nervios) del sistema nervioso autónomo registran una tendencia a la presión arterial más baja (hipotensión), por lo tanto, deberían aumentar el aporte de agua”.

Todo esto se añade al hecho de que los adultos mayores poseen una reducción del estímulo de la sed, lo cual favorece la deshidratación. “Se les proveerá agua en forma frecuente aunque no tengan sensación de sed”.

Las enfermedades crónicas acompañan durante todo el año, aun así, es posible lograr una buena calidad de vida teniendo en cuenta ciertos cuidados. “La adecuada hidratación forma parte de ellos para disfrutar en estas épocas estivales”.