Nos hacemos eco de las expresiones de una mujer que sufre párkinson para tratar de comprender esta enfermedad. “Muchos creen que el párkinson es solo un simple temblor, pero la enfermedad también implica movimientos raros, que se denominan discinesias, que sobrevienen cada dos horas por lo menos unos 30 minutos. Así es mi día con crisis cada dos horas. No sé si al medicamento se le va a antojar actuar ni cuánto va a tardar en hacerlo”, describe.
Y continúa con mucha entereza: “no voy a negar que por momentos me bajonea, pero me impongo a mí misma no permitirme la autocompasión, amargura, depresión o rematar por los demás mi situación. Con todo, veo la vida con esperanza y optimismo. No todas las personas que padecen la enfermedad de Parkinson padecen temblores, ya que en ocasiones se presentan más rígidas y muy lentas en sus movimientos. Y como siempre digo, este trastorno podrá vencer mi cuerpo, pero no mi espíritu”.
Dos profesionales se refieren a esta patología que no se cura, pero se trata.
La doctora Martha Galeano, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Neurología, sostiene que “la enfermedad de Parkinson presenta ciertos síntomas como la disminución del olfato, constipación (la enfermedad se inicia en los ganglios del intestino), trastornos del sueño, depresión y obesidad. Además se puede observar temblor de reposo en una mano, el más característico, la rigidez muscular que se manifiesta por pérdida de la elasticidad del cuerpo. La persona siente que está más dura, menos ágil y se cansa con facilidad”.
“Otro síntoma es la pobreza de movimientos, lentitud y dificultad para iniciar movimientos voluntarios, dificultad para hacer actos repetidos. Así también trastornos de los reflejos posturales, que es uno de los más graves y discapacitantes, porque predispone a caídas”, alerta.
Apunta la doctora que “la causa de la destrucción de las neuronas no se conoce, pero se habla de dos hipótesis: ambiental y genética. Varios estudios demuestran que la exposición al agua de pozo, pesticidas y sustancias químicas aumentaría el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson, conocida como EP.
En tanto, el doctor Aníbal Molinas, neurólogo, menciona que el párkinson es una enfermedad neurodegenerativa, no tiene cura, pero se pueden tratar los síntomas motores de esta patología, un poco más frecuente en los varones.
“En ocasiones esta enfermedad se presenta en algunas personas con causa genética, a partir de los 30 años de edad. El diagnóstico solo es clínico, es decir, a través de los síntomas, ya que no hay análisis, ni estudios de imágenes que se realicen”, agrega.
El neurólogo Molina apunta que “el tratamiento se lleva a cabo a través de la medicación a base de suplantar lo que se va destruyendo en el cerebro, como las neuronas ricas de dopamina”.
La doctora Galeano afirma que “en Paraguay tenemos casos por exposición a agrotóxicos, sobre todo en agricultores jóvenes. Se han detectado numerosas familias con enfermedad de Parkinson; existen y se sabe que los parientes de primer grado tienen un aumento del riesgo de desarrollar la enfermedad. También se puede producir por traumatismo de cráneo, tumores, accidente cerebrovascular, después de una encefalitis, hidrocefalia, abuso de drogas y por enfermedad de Wilson”.
Trastorno neurológico
Si las neuronas no producen una sustancia química en el cerebro, conocida como dopamina, aparece la enfermedad de Parkinson, que se trata de un trastorno neurológico que afecta el movimiento.
La doctora Galeano señala que “el párkinson es un trastorno neurológico, degenerativo y progresivo secundario a la pérdida de las neuronas que producen la dopamina (sustancia neurotransmisora que se encarga de los movimientos de los músculos)”.
Existen además “casos de parkinsonismo producidos por algunos medicamentos de uso corriente en pacientes predispuestos. Algunos de ellos son los vasodilatadores como la flunarizina, cinarizina, nimodipina, sedantes: bromazepam, sulpiride, alprazolam. Los antidepresivos: fluoxetina, paroxetina, sertralina, citalopram, litio y buspirona. También los tranquilizantes mayores: haloperidol, levomepromazina y clorpromazina; antihipertensivos y antiarrítmicos: nifedipina, alfa metildopa, reserpina, diltiazem, amiodarona, amlodipina”.
Por su parte, el doctor Molinas dice que las neuronas que se destruyen están en una parte importante del cerebro, que ayudan a controlar los movimientos, por ejemplo, escribir, abotonarse. Así también el balanceo de los brazos al caminar, por lo que si no se coordina el movimiento muscular el paciente se presenta lento, rígido y el temblor se hace presente”.
Una terapia refrescante
La hidroterapia se utiliza en otros países para ayudar a los pacientes, que siempre deben tocar el fondo con los pies y estar acompañados de un fisioterapeuta.
