Pareja y familia

Este artículo tiene 12 años de antigüedad
Imagen sin descripción

El sicoterapeuta Joan Garriga Bacardí es socio fundador del Instituto Gestalt de Barcelona y autor del libro “El buen amor en la pareja. Cuando uno y uno suman más que dos”, entre otros. Estuvo en nuestro país para dar talleres y aprovechamos para conocer su opinión.

Joan Garriga Bacardí repondió.

–¿Cuál es el concepto de pareja y familia en el mundo de hoy?

–Todas las personas necesitamos gestionar nuestros afectos y nuestros vínculos de manera que, con suerte, nos aporten bienestar y sentido de pertenencia, y también creemos dicha en los demás. Tradicionalmente la pareja y la familia estaba enmarcada en cauces gobernados por los requerimientos socioeconómicos y culturales. Hoy en día se da más y más una progresiva libertad para crear el propio modelo de pareja y de familia. Actualmente el yo y sus expectativas prevalece sobre el nosotros. Nunca habíamos disfrutado y, al mismo tiempo, padecido de tanta libertad individual, lo cual conlleva la posibilidad de grandes desarrollos personales y la opción de seguir los propios sentimientos con claridad. Y por otro lado, crea estrés y confusión pues tenemos que interrogarnos continuamente quiénes somos, qué queremos, qué sentimos, qué nos ayuda a crecer y a vivir, y actualizar cada día nuestras elecciones. Se habla de “monogamia secuencial”, lo cual significa que, estadísticamente, tenemos muchas probabilidades de tener tres o cuatro parejas en nuestra vida. Por lo demás en muchas sociedades occidentales aumenta el número de separaciones y divorcios. Vivimos más que hace cien años y la esperanza de vida sigue en aumento, las mujeres afortunadamente son más libres, y nos juntamos haciendo uso de nuestra libertad de elección y ya no se trata de matrimonios arreglados.

–¿Por qué defender este modelo y con qué características?

–El mejor modelo sería aquel en que tanto en la pareja como en la familia todos se sienten bien, fuertes, unidos, alegres en general y orientados a la vida. La manera en que esto se puede dar es muy diversa. Cada quién crea su manera propia. Lo que importa es saber que existen unos órdenes en las relaciones humanas y familiares que, cuando se cuidan y respetan, las personas se sienten mejor. Estos Órdenes del Amor fueron descritos por Bert Hellinger, el creador de las constelaciones familiares. Importa y mucho que en una familia cada quien tenga el lugar que le corresponda y no otro, por ejemplo, que los padres sean padres y los hijos sean hijos, y en la pareja cada quien sea adulto y verdadero compañero en el mismo rango que su pareja y caminen juntos mirando sus proyectos comunes. A veces este orden tan elemental se pervierte cuando un hijo por amor ciego e inconsciente toma el lugar de pareja invisible de uno de los padres (especialmente cuando este está ausente). Se sacrifica como grande ante los sufrimientos de la madre, por ejemplo, cargando con su tristeza o su depresión, o bien un hijo a veces toma el rol de padre de sus padres especialmente cuando estos no lograron estar en paz con los suyos. Son corrientes invisibles, muy sutiles que circulan en los sistemas familiares entre las personas vinculadas. Conviene esclarecer estos asuntos para que la dicha sea más fuerte que el sacrificio y la desdicha. También importa que no haya exclusiones, ni personas indignificadas, ya que el alma del grupo sufre, a pesar de las buenas razones mentales para condenar o excluir a alguien. Cuando los órdenes del amor se restablecen se ganan libertad, dicha y plena orientación hacia lo que nos hace bien.