La paciente de pronto perdió el sentido del gusto y tuvo dificultad para comer y beber, el alimento que consumía salía por un lado de la boca y sentía estirada una parte de la cara.
El diagnóstico fue “parálisis de Bell”.
El trastorno del nervio que controla el movimiento de los músculos del rostro puede afectar a personas de cualquier edad.
La doctora Gloria Meza Rojas, neuróloga, informa que el nervio facial está conformado por dos raíces, una motora y una sensitivo-sensorial y secretora, que es el nervio intermediario de Wrisberg.
“Las parálisis faciales se producen como consecuencia de la afectación de las raíces o del propio tronco nervioso, produciendo una parálisis total que comprende el territorio facial tanto superior como inferior”, agrega.
La profesional menciona que “la forma unilateral se manifiesta en reposo por una asimetría de la hemicara (una parte de la cara) y desviación de los rasgos hacia el lado sano. Sin embargo, en la parte de la lesión existe una caída de la comisura labial y surcos nasogenianos (arrugas que se producen desde el final de la nariz y que descienden hasta ambos extremos de la boca), menos profundos y más oblicuos hacia afuera, con caída de las cejas y las arrugas frontales desaparecen”.
Por su parte, la máster Patricia Gutiérrez, fisioterapeuta, explica que “esta condición afecta principalmente los músculos de la mímica, como cerrar los ojos, fruncir el ceño, sonreír o levantar las cejas. Para revertirla se aconseja que los ejercicios se lleven a cabo en la brevedad, el tratamiento consiste en un masaje suave en la parte afectada de la cara. El paciente se sienta frente a un espejo y el terapeuta se sitúa detrás, de modo que el afectado pueda observar su rostro y ser más consciente de los movimientos faciales”.
“El segundo tratamiento consiste en la estimulación, con ayuda de un hielo (se pasa por el rostro como pinceladas) o a través de un electroestimulador (pequeñas corrientes eléctricas para estimular los músculos afectados). Otra alternativa es mediante suaves golpecitos sobre el rostro, realizados con los dedos índice y mayor”, añade.
Sus causas
La doctora Meza comenta que “las causas son variadas, ya que se encuentra la idiopática (causa desconocida), virósica, bacteriana, metabólica, vascular, tóxica, entre otras. Este trastorno representa el 50% de las parálisis faciales y su incidencia aumenta con la edad”.
“A menudo se presenta con un dolor mastoideo (hueso ubicado detrás de la oreja) y se instala rápidamente en menos de 48 horas. Se pueden asociar además una hiperacusia dolorosa y trastornos del gusto. El estudio anatomopatológico revela un edema del nervio facial, esto puede deberse a una isquemia, a una causa virósica producida por el virus del herpes simple o a una alteración inmunoalérgica”, enfatiza la neuróloga.
Pasos para recuperarse
* Los ejercicios son beneficiosos para los pacientes con parálisis de Bell, pues ayudan a acelerar la recuperación, mejoran la función facial y minimizan las secuelas.
* La licenciada Gutiérrez especifica algunos ejercicios que el paciente realizará: movimientos sencillos como levantar las cejas (músculo frontal), fruncir el ceño (músculo superciliar), cerrar fuerte los ojos (músculo orbicular de los párpados), arrugar la nariz (músculo nasal), sonreír (músculo risorio), inflar los cachetes (músculo buccinador), tirar besos (músculo orbicular de los labios).
* Estos mismos ejercicios se continuarán en la casa.
* La doctora Meza señala que el 85% de las personas que padecen parálisis de Bell se restablecen a las tres semanas, y un 75% presenta una recuperación total. Las secuelas pueden ser mínimas, medianas o graves.
* Lo ideal es prevenir la queratitis a través del uso de lágrimas artificiales.
* Otro aspecto que tiene que ver con la autoestima y la tristeza de verse con este problema en el rostro se trata con psicoterapia.
* El médico recetará corticoides por el término de 10 días y se puede o no asociar con un antivirósico.
* Otras medidas son: tomar calmantes si siente dolor y colocarse toallas húmedas calientes sobre la cara.
