Tratamiento del impedimento cognitivo en la depresión mayor

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Desde hace mucho tiempo, los especialistas médicos dedicados al tratamiento del trastorno depresivo mayor, conocemos que el impedimento cognitivo es una complicación frecuente; especialmente en las personas por encima de los 65 años de edad, en quienes fácilmente puede confundirse con una demencia senil.

Un trastorno depresivo mayor a menudo se presenta con síntomas de ánimo deprimido, pérdida de interés, cambios de peso, insomnio, cansancio fácil, cambios psicomotores (enlentecimiento físico y mental), ideas suicidas y sentimientos de no servir para nada. Cuando la persona también se queja de dificultad en concentrarse la mayor parte del tiempo, es posible que tenga un impedimento cognitivo. La función cognitiva incluye la atención, la memoria, la función ejecutiva del cerebro y la velocidad psicomotora. La mayoría de las veces, quien sufre de un trastorno depresivo mayor tiene dificultades cognitivas y es la razón principal por la cual está impedida para trabajar o realizar sus actividades cotidianas. También es la razón principal para la búsqueda de ayuda profesional.

A veces, la persona deprimida que recibe tratamiento mejora en su ánimo, pero no mejora del impedimento cognitivo. La gravedad de la enfermedad depresiva, la duración de los episodios depresivos y las repeticiones de la depresión son factores importantes para el impedimento cognitivo. Por eso, una depresión mayor que transcurre por mucho tiempo sin tratamiento es un riesgo para el cerebro. En algunos casos, se comprobaron atrofias del hipocampo (una parte del cerebro) por culpa de esta enfermedad. En el presente, la incapacidad producida por la depresión puede medirse por medio de la escala de incapacidad de sheehan.

El uso de los antidepresivos tiene 60 años de evolución y empezó con los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) en 1957 cuando se descubrió accidentalmente mejorías del ánimo en pacientes con tuberculosis tratados con estos medicamentos. Inmediatamente después y en el mismo año, aparecieron los tricíclicos como derivados de la clorpromazina que estaban siendo estudiados para el tratamiento de las psicosis, pero accidentalmente descubrieron sus efectos antidepresivos. Un gran avance en el tratamiento de la depresión con los antidepresivos se produjo en los años 80 con los inhibidores de la recaptación selectiva de la serotonina como la fluoxetina y luego, los inhibidores de la recaptación selectiva de la noradrenalina. Más tarde aparecieron los bloqueadores de los receptores como el Trazodon y la mirtazapina. Así comenzaron los refinamientos farmacológicos de los antidepresivos y actualmente, los antidepresivos llamados multimodales pueden tener propiedades de los inhibidores del recaptaje de los neurotransmisores y a su vez, pueden actuar como bloqueadores de los receptores de los neurotransmisores en el cerebro. Como ejemplo podemos citar al Vilazodon y el vortioxetin. Este último medicamento tiene un perfil interesante porque actúa sobre cinco neurotransmisores: la serotonina, noradrenalina, dopamina, acetilcolina e histamina, incrementando la acción de todos. Cuatro de estos neurotransmisores están involucrados en la función cognitiva como la atención y la función ejecutiva del cerebro. Estos incrementos se producen principalmente debido a una mayor actividad de las células piramidales en la corteza prefrontal del cerebro. Esta es la aparente razón por la cual el vortioxetin tiene un efecto particular sobre la función cognitiva que está impedida en la depresión mayor.

En el año 2001, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista de las enfermedades que producían los mayores impedimentos del ser humano en el mundo. En el 2000, la depresión estaba en el cuarto lugar y se estimaba que para el 2020 estaría en el segundo lugar y solo sería superado por las enfermedades isquémicas del corazón. Es posible que con este nuevo tratamiento, esta estimación de la incapacidad esperada esté equivocada.

Referencias: Siegfried Kasper, MD, profesor catedrático, Facultad de Medicina de la universidad de Viena, Austria. Guy M. Goodwin, FMedSci, Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido, Roger S. Mcintyre, MD, FRCPC, Universidad de Toronto, Canadá y David J. Nutt, MD, PhD, del Imperial College London, Londres, Reino Unido, fueron los profesionales altamente calificados quienes comentaron extensamente este nuevo tratamiento del impedimento cognitivo en la depresión mayor.

* Médico especialista diplomado del Consejo Americano de Psiquiatría y Neurología.

victor2343@gmail.com