SALTO DEL GUAIRÁ (Rosendo Duarte, corresponsal). La no certificación del aeródromo de esta ciudad como aeropuerto internacional, pese a estar a metros de la frontera con el Brasil, neutraliza las posibilidades de ingreso de turistas vía aérea, según fuentes privadas.
En promedio, mensualmente solo unas 35 aeronaves descienden y parten desde este aeropuerto, principalmente utilizados por empresarios y ganaderos del departamento de Canindeyú, lo que habla de una subutilización de las instalaciones. Dicha cifra podría triplicarse en caso de que se concrete la recategorización, pues las aeronaves con matrícula brasileña podrán descender en forma directa y ya no dependerán de las pistas del aeropuerto Guaraní (Alto Paraná) o de Pedro Juan Caballero (Amambay).
Los empresarios del sector hotelero y de casinos que operan en esta localidad vienen insistiendo desde hace algunos años en la necesidad de que el aeropuerto sea habilitado para vuelos internacionales, pero hasta ahora no han obtenido respuesta.
En los últimos años, los grandes casinos ubicados en la capital departamental reciben gran número de turistas brasileños aficionados a los juegos de azar que se movilizan en sus propias aeronaves o alquiladas.
Incluso, una de las principales empresas de los ramos citados (Hotel- Casino 7 Saltos Resort) ya invirtió cerca de un millón de dólares en la apertura de un camino que conduce al aeródromo para facilitar el arribo de sus potenciales clientes.
Según expertos en la materia, el aeropuerto necesitaría de una mínima inversión para estar en condiciones de operar naves procedentes especialmente del Brasil, ya sea en horario diurno como nocturno.
La misma ya cuenta con una pista de aterrizaje en buen estado de 1.400 m de longitud y 30 m de ancho, con plataforma central para 20 aeronaves de pequeño y mediano porte, oficinas, sistema de radio apoyo, cámara de vigilancia y generador y pozo artesiano propios.
Según autoridades de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), el aeropuerto de Salto es una de las mejor mantenidas entre los cinco construidos durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy. Cuenta además con custodia policial y militar de las Fuerzas Aéreas y funcionarios de la Dinac.
Lo que faltaría para que sea operable internacionalmente son: iluminación de pista, indicador de trayectoria de aproximación (PAPI, por sus siglas en inglés de Precision Approach Path Indicator) y un sistema ISL (Instrument Landing System) de aterrizaje por instrumento.
La ampliación de la pista a 2.000 metros es también una necesidad para permitir el aterrizaje seguro de las aeronaves de mediano porte. Sin embargo, si llevarlo a cabo representaría una erogación muy grande, podría habilitarse sin inconvenientes con su actual dimensión.
