¿Quién soy?

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GENTILEZA

Con el inicio del ciclo lectivo nos preparamos para conocernos, a través de juegos contamos quiénes somos, qué nos gusta y de dónde venimos.

El nombre como primera huella de identidad

En los primeros días de clase se preparan tarjetas con el nombre escrito en mayúsculas de cada niño o niña, y de ser posible acompañadas de una foto donde cada uno reconoce y celebra su nombre.

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Al iniciar, los chicos ordenadamente buscan su tarjeta en una mesa o en un panel y la colocan en su espacio personal: su mesita, su caja o por su casillero. Este gesto simple les permite sentir que «tienen un lugar» y, al mismo tiempo, los introduce de manera natural al reconocimiento visual de su nombre.

Jugamos a la ronda

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A esto se suman juegos de ronda en los que todos se presentan diciendo su nombre y acompañándolo con un gesto o movimiento como: un salto, un aplauso, una vuelta. Más allá de su aparente sencillez, estas dinámicas refuerzan la idea de que el nombre es importante y merece ser escuchado. También pueden contar algo que les gusta y de dónde vienen, entre otras.

Para docentes

Las propuestas de identidad que se realizan en los primeros días de clase son experiencias muy importantes que pueden marcar el vínculo del niño con la escuela: sentirse reconocido por su nombre, ver su foto y la de su familia en el aula, encontrar un lugar preparado para él o ella. El objetivo es doble: favorecer la construcción de una imagen positiva de sí mismos y, al mismo tiempo, fortalecer el vínculo con el grupo y con la escuela y a aprender a ser uno mismo en compañía de los demás.

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