Un día usando nuestros cinco sentidos: juegos para experimentar con ellos

Imagen sin descripción
GENTILEZA

Nuestros sentidos son las herramientas que nos permiten descubrir el mundo cada día. Con los ojos vemos, con los oídos escuchamos, con la nariz olemos, con la lengua saboreamos y con la piel sentimos.

Cuando Tomás abre los ojos, todavía está oscuro. ¡Ring, ring! Suena el despertador y él lo oye con sus oídos. Se estira y siente la sábana suave en la piel: es el tacto diciendo «buenos días».

De la cocina llega un olor rico: pan calentito y cacao. Tomás lo huele y su barriga hace «mmm».

Da un mordisco y nota si está dulce o salado: su gusto trabaja como un detective.

Luego va al baño. El agua cae en sus manos: a veces está fría, a veces tibia. Él la siente mientras se lava la cara.

En el espejo se mira y ve su cepillo de dientes, la espuma y su sonrisa: su vista lo ayuda a saber dónde está todo.

En el camino al colegio, Tomás escucha el ladrido de un perro, el ruido de una moto y el trinar de los pájaros. También ve los árboles, los colores y las sombras. Cada sentido le cuenta una parte del mundo.

¿Y si faltara un sentido?

Imagen sin descripción

Algunas personas no ven o no oyen. No es «peor»: es diferente.

Quien no ve puede usar más el oído y el tacto: escucha la calle, toca letras en braille o usa un bastón para orientarse.

Quien no oye puede mirar labios, usar lengua de señas y sentir vibraciones. Podemos ayudar hablando claro, ofreciendo el brazo si lo piden y siendo pacientes. Así, todos podemos explorar el mundo con nuestros sentidos.

Juegos para probar los sentidos

Imagen sin descripción

En casa podemos jugar a ser «científicos» por un rato.

Con los ojos cerrados, intentamos reconocer un objeto con las manos: ¿es redondo, liso, pesado?

También podemos adivinar alimentos por el olor: una rodaja de naranja, canela o queso (siempre con ayuda de un adulto).

Y para el oído, hacemos silencio un minuto: ¿se oye el viento, un reloj, pasos?