Ser niño también es reconocer lo que sentimos y lo que nos gusta. Nos damos cuenta de que a veces estamos contentos, enojados, asustados o tranquilos, y podemos decirlo con palabras.
Aprendemos nuestros nombres, nuestras historias y las cosas que nos hacen únicos.
Con el tiempo, logramos hacer cosas solos, paso a paso. Nos vestimos, guardamos juguetes, elegimos entre dos opciones, pedimos ayuda cuando la necesitamos e intentamos otra vez cuando algo no sale. Ser niños es practicar sin miedo a equivocarnos.
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El niño en la casa y en la escuela
En la casa y en la escuela convivimos con otros niños. Eso significa que compartimos, esperamos turnos, escuchamos, cuidamos a los demás y resolvemos problemas hablando. Cuando decimos «por favor», «gracias» y «lo siento», hacemos que el grupo esté mejor.
También disfrutamos mucho haciendo deportes o jugando con nuestros hermanos, los vecinos, y hasta solos.
Para crecer bien, los niños comemos alimentos que nos dan energía, tomamos agua, dormimos lo necesario, nos lavamos las manos y los dientes, y movemos el cuerpo con juegos y paseos. Somos niños activos, y así protegemos nuestra salud.
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Actividades para probar en el salón o en casa

-Hoy podemos jugar al «espejo» y copiamos movimientos para conocernos mejor.
-También armamos una «ronda de turnos» con una pelota: hablamos cuando la tenemos en la mano y escuchamos cuando la pelota pasa a otro.
-Y antes de comer, cantamos una canción corta mientras nos lavamos las manos para cuidarnos.
-¿Qué es lo que más nos gusta de ser niños?
