La Guía para la Elaboración Participativa de Normas de Convivencia en Instituciones Educativas del Paraguay, basada en la Resolución MEC N.º 5766/15, plantea que estas normas deben ser mucho más que una lista de prohibiciones. Son una herramienta de gestión con sentido formativo, que busca promover el desarrollo personal y social de la comunidad educativa. Orientan los comportamientos, ayudan a prevenir la violencia y ofrecen criterios para abordar los conflictos de manera justa y respetuosa.
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Una convivencia saludable se construye entre todos. Directivos, docentes, estudiantes, familias y personal de la institución tienen algo valioso que aportar. Por eso, las normas deben elaborarse participativamente: escuchar opiniones, analizar las necesidades, conversar sobre las dificultades y buscar acuerdos. Participar no significa pensar de la misma manera, sino dar a cada voz la oportunidad de expresarse y tomar decisiones mediante el diálogo, el respeto y el bien común.
Las normas deben vincularse con el Proyecto Educativo Institucional y responder a la realidad de cada comunidad. Para ser útiles, necesitan expresarse con claridad, ser conocidas por todos y respetar la legislación vigente. También deben considerar la inclusión, la igualdad y la no discriminación, garantizando la libre expresión, el derecho a ser escuchado, la integridad física y emocional, el trato digno y el debido proceso. Ninguna norma debe utilizarse para humillar, excluir o vulnerar derechos.
Cuando ocurre un conflicto o se incumple un acuerdo, la respuesta educativa debe ayudar a comprender lo sucedido, asumir responsabilidades y, cuando sea posible, reparar el daño. Las medidas deben ser proporcionales a la situación y considerar su gravedad y contexto. La finalidad no es castigar por castigar, sino favorecer aprendizajes y evitar que el problema se repita. Ante situaciones de violencia o vulneración de derechos, corresponde actuar según los protocolos y disposiciones vigentes, protegiendo a las personas involucradas y cuidando la confidencialidad.
La convivencia se aprende y se practica cada día: al saludar, escuchar sin interrumpir, cuidar los espacios comunes, respetar las diferencias, cumplir los compromisos y resolver desacuerdos sin agresiones. También se fortalece cuando los adultos muestran con sus acciones aquello que esperan de los estudiantes. No basta con tener un documento bien redactado; los acuerdos deben hacerse realidad en las aulas, los patios, las reuniones y todos los espacios institucionales.
Fuentes:
- HARRIS, A. (2022). Distributed leadership and school improvement. Routledge.
- LEITHWOOD, K., HARRIS, A., & HOPKINS, D. (2023). Seven strong claims about successful school leadership revisited. School Leadership & Management, 43(1), 1–18.
- Ministerio de Educación y Ciencias. (2018). Guía para la planificación estratégica institucional en centros educativos. Asunción, Paraguay.
- Ministerio de Educación y Ciencias. (2020). Lineamientos para el acompañamiento pedagógico institucional. Asunción, Paraguay.
- Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2023). Improving school leadership: Policy and practice. OECD Publishing.
- Ministerio de Educación y Ciencias (2016). Manual de orientación para el fortalecimiento de la gestión escolar. Asunción, Paraguay.
