Niños archivados: la adopción, más que un expediente

La adopción es uno de los procesos más tediosos en nuestro país, y pocas son las familias que llegan al final del trámite para que un niño se convierta en su hijo legal. Los niños son tratados como meros expedientes archivados en el sistema. Esta es la realidad que quiere cambiar un equipo interinstitucional, con el apoyo de un consultor extranjero experto en sistemas de protección a niños.

El objetivo de este trabajo interinstitucional, es que los niños dejen de ser vistos solo como un expediente, y que se humanicen los tribunales de niñez.
El objetivo de este trabajo interinstitucional, es que los niños dejen de ser vistos solo como un expediente, y que se humanicen los tribunales de niñez.Gentileza

En medio de todos los procesos judiciales que se llevan adelante en los tribunales, quizá el de la adopción sea el que más requiere de calidez humana, y de ir un paso más del actuar frío y profesional.Y cómo no, si cuando hablamos de adopción están involucrados los seres más vulnerables de la sociedad, los niños carentes de una familia o separados temporalmente de ella por diferentes circunstancias.

Pero, lamentablemente, aunque los tribunales de niñez deberían estar completamente pensados en función del niño como prioridad y no al sistema, la realidad está lejos de ser esta.

Siguiendo el mismo círculo vicioso de la burocracia que inunda nuestras instituciones públicas, el sistema judicial mira al niño como un expediente más archivado y esperando sentencia, sin tener en cuenta que se trata de una vida desprotegida que necesita seguridad emocional, alimenticia y contención en un entorno familiar urgentemente. La agilidad en los procesos, para un niño sin hogar, puede ser la diferencia entre un futuro adulto que crezca sano emocionalmente, y uno que se pierda en medio del abandono y la falta de lazos de amor.

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Una crítica que el consultor extranjero hizo al sistema judicial paraguayo, se relaciona con una excesiva “formalidad de procesos”, sin resultados reales en la calidad de vida y estabilidad emocional del niño.

Iniciativa de cooperación

Un trabajo interinstitucional organizado por el Ministerio de la Defensa Pública y el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, con el apoyo de la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía, además del movimiento ciudadano Paraguay Protege Familias, puso en marcha una iniciativa que pretende dejar atrás esta rosca interminable de tediosos trámites en el sistema judicial, y dar una perspectiva humana a la administración de la Justicia en el ámbito de la niñez.

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La propuesta consiste en un trabajo de investigación que pretende recabar datos de todas las instituciones vinculadas de una forma u otra, a los procesos de adopción, de manera a sacar a luz cifras reales que permitan un abordaje transversal de la problemática, que otorgue a cada niño una solución personalizada, de la mano de instituciones públicas que actúen en bloque ante casa caso.

Experto internacional

En ese camino, accedieron a la consultoría internacional del experto inglés Hugh Salmon, especialista en el sistema de protección y cuidado de niños, además de trabajador social con una dilatada carrera en Gran Bretaña. Además, Salmon ha diseñado políticas públicas en distintos países del mundo.

El consultor, quien investigó previamente el contexto social de Paraguay con relación a los procesos de adopción, explicó en una entrevista con ABC Color su perspectiva sobre la problemática de los “niños archivados”, en base a los primeros pasos de la investigación que ya está comenzando.

Entre todas las realidades que va descubriendo en el marco de la investigación que asesorará, pero que se llevará adelante desde casa institución, hay un factor que al experto le llamó la atención. Tiene que ver con la cantidad de niños que en nuestro país están bajo el sistema de guarda, o acogimiento temporal, sin salir de esa condición y sin poder convertirse en hijos legales de una familia adoptiva aunque pase más de una década.

“Hay niños que están en familias temporales o en instituciones por cuatro años, según averigüé; es demasiado. También es difícil entender cuando en la familia biológica hay problemas complejos, situaciones de riesgo y violencia; por eso no podemos solamente decidir que los niños vuelvan a sus familias biológicas, la clave es entender la situación incluir a los actores”, expuso Hugh durante su visita a nuestra redacción.

Según el consultor extranjero, la situación emocional del niño es más importante que la situación legal.

Salmon destacó que este trabajo no se trata de “un experto que hará su investigación y luego el gobierno decidirá utilizar o no la información; este es un trabajo conjunto entre las instituciones involucradas en la labor del día a día. Añadir consultores de experiencia de otros países está bien pero lo más importante es acompañar los procesos. Se apunta a hacer más ágil nuestro sistema”, manifestó Hugh.

Consultoría con el Estado

La iniciativa, que se define como una consultoría con el Estado, partió del Ministerio de la Niñez, además del de la Defensa Pública, y fue declarado de interés por la Corte Suprema y el Ministerio Público.

Desde la sociedad civil, el movimiento Paraguay Protege Familias está apoyando este trabajo.

Y desde esa articulación conversaron con ABC Color Adriana Fleitas y Anja Goertzen Gaona, ambas integrantes del mencionado movimiento, quienes nos explicaron que el análisis que se llevará adelante “se basa en cómo hacer que el sistema sea en función al niño y no en función a leyes, procesos, burocracia y expedientes, sino que en el centro esté el niño”, señaló Anja Goertzen Gaona.

En este sentido, unas semanas atrás se presentó en el evento llamado No más niños archivados, en el que se enmarca esta iniciativa, en la Corte Suprema de Justicia.

Anja Goertzen Gaona, Hugh Salmon y Adriana Fleitas, integrantes del equipo que trabajará en la recolección y análisis de datos.

Las integrantes del movimiento están convencidas de que hay formas de reducir trámites en los procesos de adopción, mediante un mejor abordaje desde el inicio, privilegiando siempre el vínculo del niño con la familia, ya sea la familia original o la adoptiva.

El objetivo final al que se apunta con este análisis transversal intergubernamental, es que los procesos no solo sean más ágiles y de más calidad, sino que los niños no se pierdan en el sistema, que no se los olvide.

La polémica del acogimiento temporal

La cuestión de las familias acogedoras es polémica, pues si bien en principio se refiere a un acogimiento temporal, muchas son las veces en que el niño no permanece solo un tiempo, sino años a cargo de la familia en cuestión. Este factor hace que, inevitablemente, tanto el menor como la familia se encariñen, y se genere un vínculo.

Solo basta con imaginar lo roto y frágil que queda el niño cuando el sistema judicial dictamina que ya no debe estar con esta familia, sino mudarse con la que lo adoptará definitivamente, o volver a un hogar.

La inestabilidad emocional y el quiebre que se genera en el corazón de los pequeños es irreparable a futuro.

Hugh Salmon puso en contexto otro punto de vista de la situación. Hay niños que quizá han vivido una situación de riesgo en su familia original, y por eso se los tiene que proteger.

El objetivo de este trabajo interinstitucional, es que los niños dejen de ser vistos solo como un expediente, y que se humanicen los tribunales de niñez.

“Pero al mismo tiempo, este niño tiene vínculos que son muy importantes en su familia ampliada, como lo son los tíos, tías, abuelos, hermanos, etc, y no puede ser el niño completamente separado de estos vínculos”.

“La ventaja de una familia acogedora que (en teoría) es muy bien evaluada para este trabajo, para que puedan ofrecer un tipo de cuidado que es más abierto, y que permita no solamente al niño la inclusión, sino la contención, que es muy importante para la resiliencia del niño de otras relaciones familiares”, detalló el experto.

No olvidar a la familia ampliada

El especialista dijo que la evidencia sobre el fenómeno de resiliencia muestra que cuando hay continuidad de relaciones familiares originales (hermanos, tíos, etc), aunque el menor ya no pueda vivir con sus padres, “puede entender que es una persona importante, amada, desarrolla su autoestima. Si cortamos esos vínculos, y el niño va de una familia a otra, es un trauma para él”, enfatizó.

La otra ventaja de una familia acogedora temporal, según explicó Salmon, es que la puerta para una posibilidad de reintegración con la familia original queda abierta. “Pero tenemos que mantenerla abierta solamente para un periodo de tiempo, en el que estamos trabajando intensivamente para facilitar este proceso, pero si después de un tiempo, es evidente que hay riesgo de violencia, hay que tomar una decisión”, continuó indicando el especialista inglés.

Salmon concluyó que es muy difícil decir que un tipo de cuidado es mejor que el otro, “porque cada niño necesita su propio plan individual y personalizado”.

Mucho formalismo, poca humanización

Una crítica que hizo al sistema judicial paraguayo se relaciona con una excesiva “formalidad de procesos”, sin resultados reales en la calidad de vida y estabilidad emocional del niño. “Hay muchos informes, jueces, abogados, pero lo que no está bien desarrollado es el abordaje personal, trabajar con cada niño y encontrar su propio camino”, explicó.

Recordó que para un niño el apego es vitalmente importante, pues es la oportunidad de tener una relación segura con una persona, y lo que garantizará en éxito en sus relaciones interpersonales en un futuro. Es por eso que, según el consultor extranjero, la situación emocional del niño es más importante que la situación legal.

“Si hemos visto que un niño ha pasado 3 o 4 años en un hogar particular, aunque esta familia no ha sido elegida como la destinada a adoptarla, tenemos que entender si es que esta relación con estos padres son lo más importante para este niño, y mantener ese vínculo”, enfatizó Hugh.

No obstante, en el sistema judicial se maneja el principio de que la familia que tiene la guarda o el acogimiento temporal no puede ser la misma que adopte.

Falta de apego es igual a inestabilidad

Para Hugh, esto se podría replantear. “El niño piensa 'ok, tengo una futura familia adoptiva, pero no existe para mí ahora, porque los que existen son las personas con las que yo he pasado estos últimos tres o cuatro años’. Si son adolescentes, pueden entender más las diferencias, pero de todos modos, si no recibo apego o soy desarraigado del vínculo con el cual desarrollé apego, voy a tener una inestabilidad muy importante”, se explayó el especialista.

La cuestión de las familias acogedoras es polémica, pues si bien en principio se refiere a un acogimiento temporal, muchas son las veces en que el niño no permanece solo un tiempo, sino años a cargo de la familia en cuestión.

Añadió que si se tiene un sistema que resulta en que ese apego sea roto para un niño tres o cuatro veces “tenemos que imaginar nada más lo frágil que se vuelve su personalidad. Por eso tenemos que minimizar separaciones y apoyar apegos”, opinó.

Al preguntársele qué solución proponía ante las evidentes debilidades de nuestro sistema, respondió que aún es temprano para hacer recomendaciones, pues la investigación está incipiente.

Un sistema que no piensa en el niño

Pero se refirió a un punto que considera fundamental. “En Paraguay hay muchos profesionales trabajando en sus despachos, con sus papeles e informes, pero el sistema no está pensado para los niños. Lo más importante son los recursos humanos, personas que puedan hacer trabajos de campo, con las familias, con los niños en situación de adopción, salir de las oficinas, humanizar los tribunales de niñez. Después de eso podemos esperar soluciones”, analizó. Hugh Salmon acompañará la investigación que se hará aquí con profesionales paraguayos, a partir de las instituciones públicas.

Adriana Fleitas, de Paraguay Protege familias, aclaró que no se inmiscuirán en las oficinas a recabar datos, sino más bien impulsarán que cada una de las instituciones pueda trabajar y producir sus propios datos.

“De esa manera, cada dependencia es dueña de sus datos y pueden decir cuáles son sus debilidades. Será casi un autodiagnóstico, que luego será cruzado entre instituciones, para obtener datos fidedignos de nuestra población afectada por esta problemática. No solamente datos en números, sino también la percepción que tienen los usuarios del sistema, tanto las familias acogedoras adoptivas, como las biológicas, y por supuesto los niños, que son los usuarios centrales”, remarcó Fleitas.

Aclaró que el trabajo no tiene la intención de hacer segregaciones, sino que tratar de traer a todas las instituciones para que en conjunto puedan proveer los datos sobre como es el servicio para el niño.

“Al niño no le interesa si la institución que viene a asistirlo es la Codeni, el juez, el trabajador social o su profesora, sino el acceso a ese servicio. No importa si tengo 20 trabajadores sociales en mi dependencia; si ese trabajador nunca vino a visitar a ese niño en específico, no funciona”, sostuvo Fleitas. Y es esa perspectiva que los integrantes de este equipo de trabajo pretenden coordinar, poniendo como eje al niño.

“El adulto siempre quiere defender sus propias instituciones, y ellos van a sacar datos que pueden dar justificación para mantener o acrecentar su propio presupuesto, pero eso no significa nada para niño y se pierde mucho tiempo en el debate entre mi presupuesto y tu presupuesto. Lo que tenemos que hacer es tener el mismo objetivo y ver cómo utilizar en el modo más eficaz para mejorar la vida de los niños”, concluyó Hugh Salmon.

El consultor internacional visitó el país por unos días, y estará monitoreando la recolección de datos que harán los funcionarios en cada institución, para posteriormente volver, hacer el análisis de lo recabado y emitir recomendaciones al gobierno que apunten a agilizar nuestro sistema de adopción.

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