¿Qué pasó en el Pantanal paraguayo?

La sequía y el intenso calor de varias décadas influyeron en la acumulación de grandes cantidades de materiales biodegradables pero altamente inflamables: las hojas y ramas secas. Una sola chispa provocada por una persona habría bastado para iniciar el incontrolable incendio registrado meses atrás en el Pantanal Paraguayo y las investigaciones no han arrojado ningún imputado.

El 18 de agosto, ya se observaban al menos 44 focos en el territorio nacional, en los alrededores de la Estación Tres Gigantes y la Reserva Río Negro.
El 18 de agosto, ya se observaban al menos 44 focos en el territorio nacional, en los alrededores de la Estación Tres Gigantes y la Reserva Río Negro.Guyrá Paraguay

Cuando empezaba a correr la voz del incontrolable incendio, el pánico inundaba a los pobladores y ambientalistas de todas las ciudades e incluso del mundo. Uno de nuestros mayores recursos naturales a nivel regional se destruía y la sufrida población de Bahía Negra poco podía hacer para impedir el avance del fuego. Bomberos forestales y militares colaboraban, pero el incendio era cada vez más incontrolable.

Según las imágenes satelitales, el primer foco de calor se registró cerca de la Reserva Río Negro. Desde el mes de junio se registraron los primeros incendios del lado boliviano, dentro del Parque Nacional Otuquis y cerca de la Estación Tres Gigantes. Guyra presume que el fuego en el territorio paraguayo se inició el 10 de agosto.

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La cronología del incendio en el Pantanal Paraguayo.

El monitoreo satelital de toda esa zona administrada por Guyra Paraguay se realizó a partir del 14 de agosto, tres días después de que se haya detectado la primera columna de humo. Esa fecha, se localizaron tres focos de calor dentro del Complejo de Reservas del Pantanal Paraguayo, a una distancia de 9 km al oeste de la Estación de Los Tres Gigantes, y 5 focos a 15 km de la misma.

Conforme avanzaban los focos, los guardarreservas apostados en la Estación Tres Gigantes, ubicada en la reserva Pantanal Paraguayo, se preparaban para contrarrestarlos, ya que se acercaban al perímetro de seguridad. Alexis Arias, quien cuenta con muchos años de experiencia en el combate de incendios forestales, trabajó en el Parque San Miguel, por lo cual tuvo que coordinar la labor con los soldados de la base naval de Puerto Cabello, para evitar que las llamas afecten la infraestructura edilicia.

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Aquel 18 de agosto, Alexis sabía que lo único que podía hacer para proteger el establecimiento edilicio era el contrafuego. Militares y él crearon pequeños focos antes del perímetro de seguridad de la Estación y, con ayuda del viento, el fuego fue yendo en sentido contrario a la Estación Biológica.

Incendio controlado en las inmediaciones del área de la Estación Tres Gigantes. Los guardareservas se vieron obligados a provocar algunos focos para protegerse.

Una vez que el gran foco iniciado en Río Negro llegó hasta la circunferencia de donde estaban los guardaparques, ya todas las hojas secas y elementos inflamables habían sido consumidas, lo cual impidió su propagación hacia la infraestructura. En los siguientes días, el número de focos siguió aumentando gradualmente, pero fuera del perímetro de la reserva.

Sin embargo, esto cambió cerca del 28 de agosto, las llamas se reavivaron debido a diferentes factores, principalmente la dirección y velocidad del viento, sumado a la gran cantidad de hojas inflamables que se acumularon y hacían de material combustible.

Ese mismo día se observaron focos de calor en la zona del Pantanal brasileño, Nabileque. Sin embargo, los técnicos de Guyra afirmaron, en un informe emitido días atrás, que no hay evidencias de que estuvieron relacionados a los incendios del lado paraguayo, por la distancia y por la dirección del viento que se registraba en esa fecha.

Para el 24 de agosto, el incendio se expandió hasta abarcar el 61% de la Reserva Pantanal Paraguayo. La reserva Tres Gigantes cuenta con 14.271 hs, de las cuales se quemaron 8.764. La Reserva Fortín Galpón también fue afectada casi en la totalidad, pues se incendiaron 2.861 ha del total de 3.015 ha, que sumadas al territorio quemado del Parque Nacional Río Negro y su zona de influencia, significan un total de 61.000 ha arrasadas por las llamas.

Sequía y hojas secas

Antes del avistamiento de la primera humareda, el territorio chaqueño llevaba ya 30 días sin lluvias, la última tormenta de gran consideración había sido en marzo.

Además, a lo largo de los años, mucha materia orgánica se había acumulado y ante la falta de lluvia, ya se encontraba totalmente seca, convirtiéndose así en materia altamente combustible. “Solo hacía falta una chispa”, señaló Carolina Álvarez, de Guyra Paraguay.

Asimismo, otros factores que influyeron en la propagación del fuego fueron la dirección y velocidad del viento, además de las temperaturas superiores a 38°C. “Una hoja de karanda'y podía volar varios kilómetros y llevar las llamas consigo. El fuego se inició en un punto, cruzó el río hacia el país vecino y volvió a ingresar a Paraguay”, aseguró José Luis Cartes, presidente de la organización administradora del Pantanal.

Los karanda'y, desde el mirador del Ciervo de los Pantanos, ubicado en uno de los senderos de la Reserva Tres Gigantes.

Investigación fiscal, sin avances

El fiscal Augusto Salas, encargado de la Unidad Especializada de Delitos Ambientales, encabeza las investigaciones sobre los incendios en todo el país y confirmó que hay al menos 7 carpetas abiertas en distintos puntos del territorio nacional, pero no pudo precisar ningún resultado hasta el momento, pues no hay imputados.

En setiembre pasado, el fiscal Andrés Arriola, agente del Chaco, había prometido tener los primeros imputados ya en 15 días. Hoy, a casi tres meses del incendio, el fiscal Salas pidió un mes más para tener resultados de las primeras evaluaciones hechas a nivel satelital. Se mostró confiado en obtener algunos datos que ayuden a localizar los primeros focos pero alegó que la investigación es lenta porque se deben tener en cuenta numerosos detalles técnicos.

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Salas argumentó que la dificultad es la distancia entre un foco de incendio y otro. "Por supuesto las personas que quemaron su campo no van a decir ‘yo quemé’. Tenemos que tener alguna forma de comprobar eso, tenemos tecnología a la que estamos recurriendo, que son fotografías multitemporales”, añadió ayer.

Para conocer los detalles de las investigaciones y los estancieros que estarían siendo investigados por realizar rozados en la zona del incendio, intentamos contactar en numerosas ocasiones con el fiscal del territorio chaqueño, pero no respondió las llamadas ni los mensajes en los cuales se exponía el motivo de las llamadas.

Según las publicaciones hechas semanas atrás, la Fiscalía investiga las estancias São João y San José, ubicados a unos 30 kilómetros del centro de la localidad de Bahía Negra. Los propietarios fueron identificados como Rodrigo Artagaveitia, Eduardo Saimon y Ariel Riveros.

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Un karanda'y caído a raíz del fuego.

Evento producido por el ser humano

Tanto el informe de Guyra Paraguay como la evaluación técnica del representante del Ministerio del Ambiente concluyen que el incendio fue un evento indudablemente producido por el ser humano. “No fueron (causas) naturales, ahora sobre el cómo se originaron y quién lo hizo todavía no estamos teniendo datos”, añade Darío Mandelburguer, de Biodiversidad de Mades.

Por su parte, también descartó la posibilidad de que haya existido lo conocido como fuego espontáneo: “Si bien era una época de mucho calor, había una presión excesiva de la atmósfera y podría haber efectos cristales; el simple hecho de tirar un papelito de aluminio o de coberturas de colores grises puede incidir en una refracción y produce el fuego. Pero yo apuntaría más a un evento de producción antrópica (del hombre)”.

Cartes manifiesta al respecto que los grandes “enemigos” del Pantanal son los cazadores, quienes generalmente provocan los incendios con sus fogatas. Sin embargo, este problema es muy difícil de erradicar porque la caza de subsistencia sigue instalada en las numerosas comunidades indígenas que persisten en Bahía Negra.

En su informe, la Organización Guyra destacó que todos los años se registran quemas de este tipo pero generalmente se extinguen solas, sin tomar relevancia ni gravedad. Sin embargo, teniendo en cuenta los factores mencionados, en esta ocasión se volvieron incontrolables.

Es decir que los incendios en el Chaco pudieron haberse originado por una quema de rozado, que consiste en la incineración de los pastizales para la renovación del suelo, o tal vez por fogatas realizadas por pescadores o cazadores, que abundan a lo largo los ríos Paraguay y Negro.

Imágenes aéreas de la sabana palmar, arrasada por las llamas.

¿Cómo evitar otra catástrofe?

Según Guyra, desde que administran las reservas han tenido numerosas quemas, de menor y mayor magnitud, por lo que han llegado a la conclusión de que son inevitables, atendiendo a los factores humanos mencionados anteriormente.

"Es inevitable que el ecosistema tenga una predisposición natural a quemarse completamente. Esto se corresponde a un fenómeno complejo, que se relaciona con la costumbre ancestral de la “quema de campos”, realizada por encargados de estancias, cazadores y pescadores como iniciador de los incendios, pero mantenido y aumentado por las condiciones naturales del medio", evalúa la organización.

A raíz de ello, recomiendan no sólo cambiar los hábitos y adecuarse a las condiciones actuales, sino también adquirir ciertos mecanismos preventivos.

Cartes señaló que se debe trabajar en un sistema de “quemas controladas” como política municipal que eviten situaciones de desastre en su territorio.

Estos sistemas de quemas prescriptas forman parte de las herramientas alternativas para el manejo de las sabanas herbáceas (que predominan en el Pantanal). “La función del fuego en este tipo de ecosistema es mantener su condición de sabana y evitar que se llene de arbustos, porque no estos aguantan el fuego, pero predominan las herbáceas que mantienen su vida bajo la tierra. Si ya sabemos que cada 10 años viene, deberíamos prepararnos durante una estación húmeda”, explicó.

Los senderos de la Estación Tres Gigantes fueron muy afectados, paisajísticamente hablando.

Con las quemas controladas, se evitaría que el fuego se extienda y dejaría paso a que los animales silvestres encuentren refugio y no se vean sobrepasados por las llamas. “El fuego, si no lo sabemos controlar, nos devasta. Y si tenemos ya parcelas neutralizadas por el fuego controlado en ciertas áreas determinadas, sería bueno para el propósito. Entonces no avanzaría un incendio de magnitudes sino sería regulado, orientado y controlado”, explica por su parte Darío Mandelburger, director general de Protección y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES).

El mismo explicó para hacer este trabajo se tiene que trabajar técnicamente, primero para determinar el área al cual se quiera inducir el incendio y luego trabajar con los mecanismos de elaboración de fuego, teniendo en cuenta las condiciones de temperatura, velocidad del viento y humedad. Pero sobretodo, será sumamente crucial trabajar con bomberos para evitar una propagación catastrófica y neutralizar cualquier desborde.

En la evaluación elaborada por Guyra, los expertos señalaron que en el Parque Nacional Everglades de Estados Unidos se demostró que la prohibición total de los incendios a lo largo de años genera tanto combustible que se convierte en un verdadero peligro y amenaza real tanto a la biodiversidad como a la salubridad pública. Allí, trabajan para mantener la biodiversidad y mantener el paisaje utilizando el fuego como herramienta de gestión.

No obstante, para trabajar con las quemas controladas primero se debe invertir en la adquisición de equipos necesarios para el combate de los incendios forestales, ya que con la tragedia sucedida meses atrás quedó revelada la necesidad de contar con aviones para combatir las llamas desde el cielo. En la actualidad se carece de un plan de acción que esté enfocado en la prevención de este tipo de problemáticas.

Esta publicación participa de la tercera edición del Premio Pablo Medina de Periodismo Ambiental que organizan el Foro de Periodistas Paraguayos (FOPEP) y el Instituto de Derecho y Economía Ambiental (IDEA) en el marco del proyecto Pantanal-Chaco (PaCha), con el apoyo de The International Union for Conservation of Nature (IUCN). Las fotos fueron captadas entre el 12 y 15 de agosto.

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