Es irrelevante dar a conocer el nombre del joven, aunque sí es importante que todos conozcan su historia. Solamente tenía 16 años, toda una vida por delante, como comúnmente se dice en estos casos. Sin embargo, tomó una decisión tan triste como preocupante.
De acuerdo al relato de compañeros de colegio, el adolescente sufría de maltratos y acoso por parte de otros estudiantes, que no precisamente eran de su mismo curso. El hecho de que el chico provenía de una familia humilde y tenía sobrepeso fueron las “razones” por las que los jóvenes acosadores lo perseguían.
Una carta que habría dejado el chico, más los mensajes de despedida que hizo a sus compañeros ese viernes 6 de junio de 2014, un viernes negro, día en que se quitó la vida, confirmaron que el acoso que sufría motivó la decisión.
Las autoridades de este colegio de Asunción también quedaron sorprendidas por el hecho, al igual que el resto de los padres y los estudiantes, como si nunca hubiesen sospechado o notado algún comportamiento extraño en los jóvenes involucrados. Solo ellos podrán responder este cuestionamiento.
El pasado sábado por la tarde, probablemente por primera vez, todos estaban reunidos en torno al joven, pero ya inúltimente. Quedan los testimonios de los que vieron que el chico era acosado una y otra vez, quedan las conversaciones en el WhatsApp y las redes sociales con los mismos acosadores, que simplemente servirán como muestra y recuerdo de que no se actuó a tiempo.
Es triste cuando escuchamos -por parte de padres, jóvenes e inclusive los mismos profesores- que el acoso o bullying “no existe”, siendo que tenemos ante nuestras propias narices casos como estos que son ignorados completamente. Y terminan así, de manera trágica e irremediable.
“Que se defienda, que se haga respetar”, repiten una y otra vez los "tradicionales" -por no decir atrasados o estancados en el tiempo- siendo que todos somos diferentes y recibimos y reaccionamos ante ciertas situaciones de manera distinta. Hay personas más fuertes que otras, más sensibles, por lo tanto, no podemos esperar que todos respondamos de la misma manera.
Es el segundo caso de suicidio relacionado con el bullying del que nos enteramos este año. En el mes de marzo, una joven de tan solo 15 años no soportó el escarnio público derivado de la difusión de fotos íntimas a través de los celulares y redes sociales, y se quitó la vida.
Con el auge de las redes sociales, la persona víctima del acoso no solamente es acechada por su victimario en un espacio específico, como el colegio, sino que recibe maltratos a través del celular, el Facebook, el Twitter y otros miles de medios.
Entoces aparece el cyberbullying, que es un tipo de acoso del que fue víctima también el joven de la anterior historia. La fundación Protección Online trata específicamente estos casos y nos facilitó algunos de los correos de denuncias que reciben, lógicamente sin identificar a las víctimas.
“Esto lo compartimos a modo de ejemplo sobre la problemática que afecta a las personas que acuden a nosotros ante algún problema de acoso o extorsión que experimentan a través de medios digitales”, asegura Mario Velázquez, gerente de Protección Online.
El primer caso compartido es el de una joven que recibió una seria amenaza por parte de una persona que le solicitaba fotos íntimas o, de lo contrario, enviaría a su novio otras imágenes comprometedoras que supuestamente tenía y, además, advertía que “algo” le iba a pasar a su tía, a su hermana o a su abuelo si no accedía al pedido.
El siguiente caso trata de una madre que denuncia ser acosada a través de los “medios digitales y redes sociales”, a tal punto de preocuparse por la seguridad de sus hijos, que son menores de edad.
El último caso que demuestra la existencia de esta forma de acoso es de un estudiante, quien se pregunta simplemente a dónde recurrir, ya que sufre de bullying en su colegio, a tal punto de consultar cómo demandar a las compañeras acosadoras.
En todos los casos, la fundación ha respondido las preguntas y ha brindado la información requerida para denunciar y luego hacer algo al respecto, aclara Velázquez.
El bullying o acoso u hostigamiento escolar es cualquier forma de maltrato sicológico, verbal o físico producido entre pares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.
Los padres y maestros deben ser los primeros interesados y darse cuenta de si el niño o adolescente presenta un comportamiento fuera de lo habitual: si come menos, está violento, taciturno, deprimido. En esta parte, el diálogo es fundamental, según los especialistas.
Los acosadores también deben ser tratados. En casos extremos, debe haber intervención de psicólogos, tanto para la víctima como para el victimario.
Otro punto importante tiene que ver con el hecho de que el bullying ocurre con cómplices. Terceras personas que aparentemente nada tienen que ver con el hecho presencian el acoso y tampoco lo denuncian. En parte, también son responsables de que el mal continúe o sea frenado.
Protección Online realiza charlas sobre educación y uso responsable de las nuevas tecnologías en instituciones educativas, iglesias y grupos juveniles.
La organización ofrece cursos a padres, docentes y estudiantes en escuelas y otros lugares. El contacto para gestionar estos encuentros es el (021) 492-360, o bien el correo electrónico info@protecciononline.com. Las denuncias sobre problemas relacionados al tema también pueden realizarse por tales vías.
