Incontrolables vertederos clandestinos

Indignación se nota en las crónicas ciudadanas recogidas en los últimos días respecto a la desidia de las autoridades en lo que a recolección de basura se refiere.

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Denunciantes desde diversos puntos de la zona metropolitana realizaron durante las últimas semanas quejas referentes al descontento con la gestión de las autoridades en lo que a aseo urbano se refiere.

Uno de los casos fue el de un hombre residente en el barrio Reducto de San Lorenzo, cuyo domicilio se encuentra a unas cuadras del Hospital Pediátrico Acosta Ñu.

Esta persona expresaba su preocupación por la presencia de un gran vertedero clandestino en un patio baldío ubicado justo frente a su residencia, generado por carriteros que trabajan de forma ilegal en la zona. La situación de marginalidad predominante en el lugar motivó que el mismo haya preferido mantener el anonimato, según dijo.

Informaba que el basural facilitaba la proliferación de alimañas y, por supuesto, de criaderos de mosquitos.

“Es preocupante, porque un vecino ya murió por dengue hemorrágico”, sostuvo.

Al ser consultado sobre el tema, el intendente municipal de San Lorenzo, Albino Ferrer, reconocía la gran cantidad de vertederos existentes en la ciudad y la imposibilidad de control de estas personas que comercializan ilegalmente con las basuras, cobrando sumas irrisorias e imposibilitando así también el trabajo de la empresa autorizada para llevar a cabo el trabajo.

Además, refirió que no sólo en este, sino también en muchos otros barrios de la ciudad, predominan este tipo de prácticas.

Explicó que, por este mismo motivo, los camiones de recolección de la Municipalidad deben acudir a estos lugares para recolectar la basura, obligados por la situación y teniendo una empresa tercerizada que debe encargarse de la recolección propiamente dicha.

Por su parte, Miguel Marín, director de Ecoresa, concesionaria encargada de la recolección de basura en la ciudad universitaria, informó que desde que asumieron dicho trabajo -en julio de 2013- pudieron sacar de circulación a ocho empresas clandestinas que se dedicaban al rubro. Esto, sin contar a los carriteros, aclaró.

El fenómeno de los carriteros se da, dijo, por el precio menor que cobran estas personas para deshacerse de las basuras.

“Ellos no pagan combustible, no pagan sueldo y tiran la basura a la vuelta de la esquina”, sostuvo.

En Reducto, los carriteros cobran G. 5.000 cada vez que realizan el trabajo. Ecoresa, por su parte, cobra G. 30.000 mensuales y realiza los trabajos dos veces a la semana. En ese sentido, añadió: “Yo no puedo competir hoy día con el carritero; imposible”.

Reconoció, por otro lado, que con anterioridad los ciudadanos se veían obligados a recurrir a este tipo de servicios, debido a que la recolección no llegaba a ciertos lugares, ya sea por condiciones viales u otro tipo de situaciones.

El empresario sostuvo que sin la intervención de las autoridades ambientales -específicamente el Ministerio Público- se torna difícil lograr la erradicación de este tipo de prácticas, debido a que no se cuenta con un organismo con poder coercitivo para obligar a estas personas a “tomar en serio” las prohibiciones.

En este tipo de casos se torna ineludible la responsabilidad de las autoridades en la falta de políticas efectivas que desalienten este tipo de actividades ilegales; sin embargo, los ciudadanos tienen una cuota de responsabilidad en este tipo de prácticas.

Marín sugería que los ciudadanos, al pagar esa suma de dinero a estas personas, son los que permiten de una u otra manera la creación de este tipo de vertederos, que son una realidad no sólo en San Lorenzo, sino prácticamente en todo el país.

“El carritero existe porque el frentista le da la basura. Si el frentista no le da la basura, el carritero se va a dedicar a cualquier otra cosa”, sentenció.

Sin embargo, la fiscal del ambiente Cynthia Lovera indicó que resulta raro que las autoridades municipales tomen una postura conformista, debido a que la ley orgánica municipal, en su artículo 12 les faculta a intervenir.

“Es una cuestión que le atañe a la Municipalidad en el sentido de que son ellos los que deben organizar la recolección de basura dentro de su municipio”.

Según Lovera, lo primero que se debe tener en cuenta es si la comuna habilitó o no habilitó un vertedero: “Ellos son los que deben dar respuesta a este tipo de inquietudes a través de su Dirección de Medio Ambiente”.

Añadió que desde el momento en que cobran tasas por aseo urbano, es su responsabilidad evitar que este tipo de situaciones se den.

Ecoresa, en base a la cantidad de empresas clandestinas detectadas -ocho en total- hace un cálculo de cuántas toneladas de basura son dispuestas de forma ilegal.

Ocho empresas clandestinas (con un camión) almacenan un promedio de 5 toneladas.

Esto equivaldría a 240 toneladas semanales, 960 toneladas mensuales y 11.520 toneladas anuales.