Un paseo por los andenes del recuerdo

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Como quietos en el tiempo, los pasillos todavía reproducen el rumor de los pasajeros apurados. El sol de febrero no miente y con el calor nos adentramos en una época ida, llena de recuerdos que toda una generación conoce poco o nada.

Son sólo tres salones, un pasillo y dos vagones, en una disposición y ambientación sencilla y sin mucha pomposidad; pero muestran lo que fue alguna vez el primer medio ferroviario de transporte de cargas y pasajeros de Sudamérica.

Al ingresar, lo primero que podemos ver son los planos de la Estación Central. El ambiente tiene un aire de primer mundo y al mirar a los costados se yerguen los antiguos estantes que albergan las hojas políglotas y amarillas de los libros de gerencia e ingeniería provenientes de un único lugar: el Reino Unido. Así, Londres, Glasgow,  Birmingham, Newcastle y Manchester se muestran como padres de esta colosal obra, concretada durante el gobierno de Carlos Antonio López, hace 155 años.

En 1854, López había contratado técnicos ingleses y arquitectos italianos y franceses para que contribuyan al diseño y la construcción de las líneas férreas y de los edificios de las estaciones, que tuvieron su origen primeramente en la zona del Arsenal de Marina, cerca de la Bahía de Asunción. 

La Estación fue hospital de sangre durante la Guerra de la Triple Alianza y en 1887, el Gobierno de Patricio Escobar  - obligado por una nación devastada -  autorizó la venta del ferrocarril desde Asunción hasta Villarrica a un grupo inglés y se fundó, en aquel entonces,  "The Paraguay Central Railway Co.", para comprar el mencionado tramo. La compañía inglesa quedó como única dueña desde 1907.

Paraguay volvió a comprar el ferrocarril en el año 1961 y se nacionalizó en 1964, donde se le impuso el nombre de Ferrocarril Presidente Carlos Antonio López (FCPCAL). El transporte de pasajeros dejó de funcionar en el año 1999.

Durante nuestra visita, unos 15 turistas daneses admiran el lugar. De lejos, se nota que los 40 grados del caluroso verano paraguayo los atormentan; pero eso no impide que recorran todo el sitio.

En otra de las habitaciones sorprende la máquina impresora de los boletos con una taquilla de madera que todavía conserva alguno de ellos. Frente a ella, pequeña y modesta, uno imagina todos los destinos y todas las estaciones.

En el Museo del Tren uno se puede encontrar con los asientos para la primera clase, acolchonados y revestidos en mimbre.  También con los de segunda, de madera, así como en las plazas. Ambas categorías están diferenciadas en los costos de acuerdo a los tramos recorridos. También se exhibe el sillón del vagón presidencial de 1910.

No podemos dejar de mencionar a los telégrafos para la transmisión de telegramas en las diferentes estaciones y la primera usina eléctrica del país. También las fichas de los trabajadores, al lado del reloj marcador, que muestran la prolijidad con la que era manejada la asistencia de los mismos.

Llama la atención la cantidad de cajas fuertes, importadas también del Reino Unido. Una de ellas, según el Sello Real, era de la misma fábrica que proveía a uno de los Reyes de Inglaterra y al Banco de ese país, haciendo alarde del prestigio que la envolvía.

Los vagones.

Llegó el turno de los dos vagones en exhibición. Uno es el comedor y el otro – el más lujoso -tiene habitaciones de primera clase que no tiene nada que envidiar a un hotel. Recorrer dentro de ellos es, sin duda, un viaje dentro del tiempo.

Nos encontramos con Atilio Giménez, un turista residente en Buenos Aires, que en 1989 hizo el viaje desde la capital argentina hasta Villarrica.

"Vinimos con un tren argentino hasta Posadas, en esa época aún no estaba en el puente Posadas-Encarnación, así que se cruzaban en balsas los vagones y la locomotora argentina regresaba a Buenos Aires, y de este lado se enganchaba con la locomotora paraguaya, era lindo, en esa época ya tenía un tinte turístico y poco usado como medio de transporte" comenta.

Giménez indicó que era la primera vez que visitaba el museo y le preguntamos qué le pareció. "Es muy lindo, muy sencillo pero tiene todo; pero antes que ver un museo me gustaría volver a ver un tren funcionando en Paraguay" expresó nostálgico. "Se me pone la piel de gallina al entrar en los vagones. Y pensar que fue el primer país que tuvo tren en Sudamérica y ahora ya no tiene ni una línea", añadió.

Lorenza Acosta, quien también fue usuaria del tren, evoca con melancolía la travesía en los circuitos ferroviarios. "Viajar era toda una fiesta. Subían los vendedores de chipa y butifarra, acompañados de grupos folclóricos que ejecutaban una variada selección de música paraguaya", recuerda.

Queremos aclarar una duda: ¿Es verdad que Paraguay tuvo el primer tren de Sudamérica? Para responderla, pedimos ayuda al encargado del museo, Guillermo Soria.

"Paraguay fue el primer país de Sudamérica en tener un tren para transporte de pasajeros y cargas. La primera línea entre Asunción-Trinidad se inauguró el 21 de octubre de 1861. Sin embargo, la primera vía ferroviaria de Sudamérica la tuvo Chile en 1838, para la explotación de las minas de cobre y en Centroamérica la tuvo Cuba, en 1844, para las minas de carbón" se apresura en explicarnos. 

Soria accede amablemente a nuestras consultas, y nos comenta que el circuito internacional (que iba desde Asunción hasta Encarnación en un viaje de 12 horas y se podía conectar con el tramo Posadas-Buenos Aires) terminó oficialmente en 1992. El "Tren del Lago", uno de los atractivos turísticos, no se encuentra actualmente en funcionamiento porque un tramo de la vía en la zona de Ñu Guasú está siendo reparada, no existiendo aún una fecha definida para su habilitación.

La Estación de Encarnación, a punto de inundarse.

"Hay un problema grave", dice Soria. La estación de Encarnación está a punto de inundarse a causa del aumento de la cota del agua del Río Paraná, causada por la Entidad Binacional Yacyretá.

"Si el Río sube un metro más, la estación se inunda", informa tajantemente el encargado.

Añade que la administración actual del Ferrocarril y la Gobernación de Itapúa están tramitando mudar la estación al centro de Encarnación; pero deben contar con el visto bueno del Ministerio de Cultura.

"Estamos viendo con el Ministerio de Cultura, no podemos tocar la estación porque está declarada como patrimonio histórico del Paraguay", informa Soria.


¿Será que las autoridades permitirán relocalizar la estación antes de que se inunde?


Proyecto "Tren Paraguay"

El joven realizador paraguayo Mauricio Rial Banti encabeza un proyecto documental llamado "Tren Paraguay" que parte de la estación de Asunción a otras del interior del país. La filmación inició el 25 de enero pasado y Rial planea culminarla para el 21 de febrero para luego editarla en Argentina.  El objetivo del documental es recordar la memoria de la gente en el recorrido real del tren.

El equipo de realización paraguayo-argentino está compuesto por ocho personas y las oficinas de producción están en Asunción y Buenos Aires. 

"Me interesa la voz del pueblo. Entre los entrevistados no hay ingenieros ni arquitectos", dice Rial Banti.

El equipo de realización paraguayo-argentino está compuesto por ocho personas y las oficinas de producción están en Asunción y Buenos Aires.


Aquí podemos ver un avance del documental: