“Y vámonos de viaje donde no sale el sol / si no queda tan lejos hay un tren expreso...”, decían los versos de “La frecuencia”, canción que formara parte del primer álbum de Salamandra, “Todo en tu cabeza” (2010). Y la letra sirve como muestra de coherencia que prosigue a aquella hazaña discográfica tan bien recibida por el público. El común dominador: los viajes. Lejos de la estación de tren, esta vez la banda de Ypacaraí sueña con viajes lejanos -en avión- para vivir la música como más les gusta… de gira.
Para charlar de eso buscamos a uno de sus protagonistas: Celso Galeano, conocido como “Cachito”, bajista de la agrupación que hoy celebra trece años de existencia. En una extensa charla, adelantó el nuevo álbum que Salamandra presentará este sábado 3 de agosto en el Club 24 de Mayo, de Ypacaraí. De la composición, de las aventuras de giras, de las ambiciones del grupo y del poco miedo que le tienen a pertenecer al mainstream que algunos rockeros tanto temen.
-¿Por qué el título “Vamos de gira”?
-Es una frase de una canción que se llama “El avión”, que dice: “Por eso voy en un avión (…). Vamos de gira toda la vida, sin preocuparnos por lo que vaya a pasar”; y la temática del disco es “Salamandra se va de gira”… en forma de caricatura está el arte de tapa, y serían como aventuras de Salamandra por todo el mundo, sacándose fotos en los lugares más conocidos mundialmente. Fotos en la torre Eiffel, la estatua de la Libertad de Nueva York, las pirámides de Egipto…
-¿Es una metáfora de la banda que llama a trascender fronteras?
-Eso pensamos cuando se nos ocurrió esta idea para el arte de tapa. “Por lo menos así vamos a irnos de gira…”, vamos a ver si tira para que se haga realidad. En el trabajo que estamos haciendo estamos pensando internacionalmente… por eso decidimos poner el Obelisco de Buenos Aires, lugares de Chile, México… lugares donde tal vez nos gustaría conocer algún día.
-Y entre los viajes locales de gira, que no fueron pocos, ¿qué aventura se puede contar?
-Cada toque de Salamandra es una aventura porque nosotros vivimos en Ypacaraí, y siempre estamos tocando por Asunción y otros lugares… y de Ypacaraí son 37-40 kilómetros, ¡ya es una minigira!
Pero podría hablar de una (aventura) especial: fue la primera vez que salimos de gira. Con Salamandra nos fuimos a Villarrica, sin saber nada. Nos consiguieron un toque en Villarrica, ¡nos aventuramos sin saber lo que iba a pasar!
Llegamos y conocimos gente muy buena. Al final nos recibieron en una casa, nos invitaron a un asado… nos fuimos apenas con un pasaje y conseguimos todo. Esa anécdota era muy especial, ¡cuando hicimos esa gira jamás me imaginé que íbamos a tocar con Guns N’ Roses o que estaría grabando discos!
La intensidad de los últimos tres años dio un vuelco a la historia de Salamandra. Desde aquellas primeras presentaciones en Ypacaraí hasta la inolvidable experiencia de anteceder al show de Axl Rose, allá por 2011, a recorrer todo el país llevando sus éxitos. Hoy, el desafío de la banda también integrada actualmente por Javier Zacher (guitarra y voz), Willy Chávez (guitarra) y José “Batoloco” Gaona (batería), es repetir el éxito con las 13 canciones de “Vamos de gira”.
Casi un año les tomó producción del álbum, que incluyó la preproducción, grabación, mezcla, masterización y arte de tapa. “Empezamos en setiembre del año pasado; después llevó unos dos meses de mezcla, otros meses de masterización, y lo que restó laburamos en el arte de tapa. El disco se grabó en Supernova Estudios, se mezcló en el estudio de Sergio Cuquejo y se masterizó en el estudio de Fito Páez, en Buenos Aires”.
-En “Todo en tu cabeza”, la mayoría de los temas estaban firmados por toda la banda. ¿Cómo escribieron los nuevos temas?
-Salamandra se caracterizó siempre por el trabajo en equipo. Cada quien, con su función. Siempre. Generalmente, Javi (Zacher) llega con una canción que él me presenta a mí; yo le voy dando la estructura para el ensamble. Luego eso pasa por las manos de Willy (Chávez), él retoca la estructura, las armonías y lo mete en el estudio para grabar; y para los ensayos nos juntamos y trabajamos ahí.
Por ejemplo, elegimos un día un tema y nos sentamos y trabajamos hasta sacar algo. No es que trabajamos mucho los temas; porque el estilo es hacerlo rápido y sencillo, que salga rápido de nosotros, así se destaca más la identidad.
Buscamos mucho minimalismo a la hora de estructurar, porque en las pequeñas cosas de la vida están los toques de grandeza… una simple canción que diga las cosas directamente, sin necesidad de dar tantas vueltas ni metáforas.
-Con “El avión” como corte se perfila un disco con un sonido más ‘power’. ¿Qué aporta el álbum al repertorio?
-“Todo en tu cabeza” era prácticamente un disco de pop-rock, y este disco es un poco más rockero y funky… Podemos decir que “Vamos de gira” es un disco bastante rockero y que se parece mucho a lo que es Salamandra en vivo.
-¿Cuáles son tus temas favoritos?
-Si pudiera destacar un tema que me gusta mucho es uno de nuestros primeros temas que quisimos grabar… estaba como proyecto para editarse en “Todo en tu cabeza”; pero al final, haciendo la selección, no entró. Pero ahora metimos: se llama “Reacción en cadena”, que me gusta mucho.
Es un tema muy viejo, lo compusimos en el año 2004, y es un tema que me encanta. Después de tantos años ahora recién lo grabamos y fue muy loco escucharlo en la actualidad, porque cuando lo compusimos no nos imaginamos que estaría en un disco.
-En los últimos años se convirtieron en la banda que más toca vivo en el país. ¿A qué le atribuís tanta llegada popular?
-(Piensa) Yo creo que el lenguaje que utilizamos es sencillo y directo, y lo que tratamos, en lo posible, es no ser tan regionales; ser un poco amplios en cuanto a lo que es el lenguaje, porque de esa manera uno llega a la gente, de la forma que le habla…
Cuando yo decidí ser músico de rock dije: Yo voy a hacer esto y tengo que “vivir el Rock and Roll”. Si uno es médico, vive la medicina; si uno es arquitecto, vive la arquitectura. Nosotros vivimos el rock y entonces por eso es como que nuestras letras son historias prácticamente verdaderas: hablan de nuestras vidas, de nuestros sueños, del amor, visiones del mundo … hablamos mucho del amor, y esa sencillez y ese lenguaje directo que pensamos llega al corazón de la gente.
-“Hay un lugar” fue uno de los hits del primer disco, y su popularidad los llevó a un comercial de televisión. ¿Sintieron que les pudo jugar en contra tanta exposición?
-Yo creo que nos jugó a favor porque, cuando empezamos a salir en televisión, tocábamos de 3 a 4 veces por semana, viajábamos de aquí para allá… fue un poco agotador y nos robó tiempo, porque estábamos constantemente de gira para dedicarnos al disco, y (después) ese tiempo decidimos invertir en trabajar por el disco y terminarlo.
No nos jugó en contra, al contrario, nos favoreció porque llegamos al oído de gente que jamás nos hubiésemos imaginado que íbamos a llegar, abuelas que empezaban a cantar y decían: ‘Vos sos el muchacho de la publicidad…’. Para mí fue muy loco que me reconozcan por esa canción.
-Se puede decir, entonces, que no le tienen miedo al “mainstream”, y a las concesiones comerciales que genera…
-No soy partidario de esas tribus de estilos… ‘No, yo escucho esto nomás…’ ni ‘Ay, no… yo me visto así y escucho esto…”. A mí no me gusta eso. Estamos en un país con unos 7-8 millones de habitantes, hay poca gente aquí y la poca gente que hay debería de abastecer todos los roles que hay dentro de nuestros país, y si vamos a estar dividiéndonos y haciendo clubes aquí, clubes que estén en contra o discriminando, eso me parece muy estúpido, siendo que aquí, en Paraguay, estamos en la era de la revolución.
Yo creo que esto que está haciendo Salamandra forma parte de la revolución artística, porque antes no se veía aquí en Paraguay.
Yo me considero un batallador del rock porque cuando nos íbamos con Javi nos subíamos en un colectivo con nuestras guitarritas en nuestras espaldas a salir a buscar una oportunidad con nuestra música. Pasamos por muchas discriminaciones: cuando nos preguntaban: ‘¿Vos qué tocas?’, ‘Toco rock…’, nos decían ‘El rock es satánico, el rock es esto, aquello…”. Superamos eso, y tener que ser discriminados por la propia gente que escucha rock…
Deberíamos tener una unidad y no discriminar, no porque este haga esto vamos a dejar de escucharlo, debería de haber unidad, y si hay gente criticando yo creo que esa gente es una inmensa minoría.
Este fenómeno pasa solamente en Sudamérica… deberíamos de luchar para ser uno solo, también a pesar de los estilos.
-A Kchiporros todavía le cuesta llegar a ciertos circuitos…
-Ellos se lanzaron como un grupo de cumbia, su primer hit fue como un grupo de cumbia...eso ya les dio la identidad y la primera impresión es de repente la que queda, y nosotros desde un principio tratamos de que nuestra música sea más universal, que pueda escuchar mi abuela, mi hija, mi hermana, mi socio… que puedan escuchar los rockeros, los cachaqueros, los electrónicos. Si podemos definir nuestro estilo, es universal.
Tenemos ingredientes, nuestros gustos: somos muy fanáticos del hard rock de los años ‘80, del jazz americano, la bossa nova, el funky, de todo un poco escuchamos, pero nuestra actitud es rockera.
