Vuelve Paraguay; Maradona y Alemania

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El Mundial de Brasil 2014 sigue su disputa de gran forma, con selecciones que muestran un gran nivel y esperando al nuevo campeón del mundo tras el adiós español. Nosotros seguimos repasando la historia y nos ubicaremos en 1986 y 1990.

El Mundial de México 1986 fue el primero que esperé y lo viví con mucha intensidad. Tenía solo tres años cuando se disputó el de Argentina y siete durante el de España. Del certamen en la “Madre Patria” tengo vagos recuerdos, pero se me quedó grabado en la mente el partido entre Brasil e Italia, el de los goles de Paolo Rossi para los azules, Sócrates y Falcao para los brasileños. También la final, por supuesto, con esa celebración de Marco Tardelli y el descuento de Paul Breitner.

Pero México '86 fue especial, comenzando con las eliminatorias, con Paraguay de la mano de Cayetano Ré en el grupo de Brasil y Bolivia. "Justo Brasil", dirá usted. Sí, el Brasil de Zico, de Casagrande, de Oscar; el Brasil que nos ganó en el Defensores y con quien empatamos en el Maracaná con un gol recordado de Julio César Romero.

Paraguay, en el repechaje, primero dejó atrás a Colombia y después a Chile. Aún recuerdo aquel 17 de noviembre de 1985, cuando, en el mítico estadio Nacional de Santiago, Roberto Fernández le paraba el penal a Jorge Aravena. Se producía el 2-2 y la clasificación que llegaba 28 años después.

México se preparó con todo para el Mundial: salió a flote después de un terremoto en setiembre de 1985 y organizó una gran Copa del Mundo. El Mundial de 1970 fue de Pelé y el de 1986, del gran Diego Armando Maradona.

Paraguay integró el Grupo B con México, Bélgica e Irak. El primer partido, el 4 de junio, fue ante Irak en el estadio del Toluca. Con gol de Julio César Romero, la Albirroja ganó 1-0. El sábado 7 de junio, el estadio Azteca recibía a Paraguay y antes del primer minuto México ya marcaba el primero. Paraguay empató con un cabezazo de Romerito y en los últimos minutos hubo un penal para el local. El ídolo Hugo Sánchez, goleador del Real Madrid, se disponía a rematar y Roberto Fernández de nuevo se hizo sentir parándole el penal.

El tercer partido fue ante Bélgica. Empate 2-2 con dos goles de Roberto Cabañas y a octavos de final por primera vez. Allí se vino la debacle ante Inglaterra: 0-3 y a casa.

Argentina, Brasil, Alemania y la Francia de Michel Platini se erigían como las grandes aspirantes al título. Argentina dejó atrás a Italia, Bulgaria y Corea del Sur en la fase de grupos. El Brasil de Telé Santana fue en un grupo donde estaba España.

En octavos de final, Argentina le ganó en un duro partido a Uruguay por 1-0 con gol de Pedro Pasculli. Los cuartos de final marcaban un Brasil-Francia y para el morbo de todos, Argentina-Inglaterra.

Brasil y Francia tuvieron que llegar a los penales y, en una infartante definición, el equipo de Platini, Giresse, Tigana, Bats y otros clasificó a las semis dejando atrás a Brasil. En el Azteca se viviría un partido del cual hasta hoy se sigue hablando.

Diego Maradona marcó los dos goles albicelestes. El primero con la mano, la que quedó bautizada como la famosa “mano de Dios”, pero minutos después fue capaz de hacer la mejor jugada en la historia de los Mundiales, el que para muchos es el mejor gol de la historia.

Maradona se llevó la pelota desde más allá de la media cancha, dejó en el camino a varios ingleses y el arquero Shilton para marcar el segundo. Inglaterra descontó, pero Argentina llegaba a semifinales.

Allí derrotó 2-0 a Bélgica con dos goles más del Diego. Alemania dejaba atrás a Francia y se citaba con Argentina en el Azteca para la final.

El último partido, disputado el 29 de junio de 1986, fue de los mejores. Argentina comenzó ganando en la primera etapa con gol de José Luis Brown de cabeza, tras una mala salida de Harald Schumacher, el recordado arquero de Alemania.

En el segundo tiempo, Jorge Valdano anotó el segundo. Cuando todo hacía pensar que Argentina se iba derecho al campeonato, aparecieron Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Vôeller para empatar el partido.

Pero la genialidad de Maradona hizo que le diera una gran habilitación a Jorge Luis Burruchaga, que marcó el tercero para que Argentina gane su segunda Copa del Mundo y esta vez sin ninguna discusión, teniendo al mejor jugador en cancha con la camiseta número diez.

Italia tenía la posibilidad de organizar por segunda vez la Copa del Mundo, en 1990. Paraguay, que llegó a las eliminatorias con la ilusión del segundo Mundial consecutivo, quedó por el camino.

Tras una horrible Copa América en Argentina, en 1987, los directivos de la entonces Liga Paraguaya de Fútbol designaron al argentino Eduardo Luján Manera como entrenador.

Comenzó un proceso que desembocó en una buena participación en la Copa América de Brasil, donde Paraguay fue cuarto detrás de los gigantes sudamericanos: Brasil, Uruguay y Argentina.

Pero una semana antes del inicio de las eliminatorias, Manera deja la selección y Cayetano Ré de nuevo dirigió al equipo. Paraguay ganó sus dos primeros partidos en el Defensores: 2-1 a Colombia, con el recordado gol de penal de José Luis Chilavert, y 2-1 a Ecuador. Cuando el propio Chilavert fue expulsado, Romerito ocupó el arco paraguayo en los últimos minutos.

Después fueron dos derrotas en Barranquilla y Quito que nos despertaron del sueño Mundial. Colombia fue al evento de la mano de Carlos Valderrama y un gran grupo de jugadores.

El Mundial comenzó en Milán con el partido entre el actual campeón, Argentina, y Camerún. Con un cabezazo de Francois Oman Biyik, Argentina volvía a debutar en una Copa del Mundo como el campeón defensor con derrota.

La albiceleste sufría en el segundo partido la lesión de Nery Pumpido, su arquero titular, que tuvo rotura de tibia y peroné. Allí apareció el que después sería uno de los más importantes en el camino a la final: Sergio Goycochea.

Argentina clasificó a octavos, pero una de las grandes sensaciones del campeonato era Alemania, que compartió el grupo con Colombia. Los cafeteros en octavos enfrentaron a Camerún y se produjo un gran error de René Higuita en el alargue, cuando el juego estaba empatado a uno. El arquero salió más allá del área, quiso eludir a Roger Milla y este le saco el balón para convertir el segundo gol que eliminó a Colombia.

En los octavos de final, en Turín, se jugó el clásico del fútbol sudamericano: Brasil–Argentina.

Los verdeamarelhos fueron mejores, estuvieron siempre cerca del gol; los palos salvaron a la Argentina, pero una genialidad de Diego Maradona dejó a Claudio Caniggia frente a Taffarell, el delantero dejó en el camino al arquero y marcó el gol que le significó el pase a los cuartos de final a la albiceleste.

Yugoslavia sucumbió en los penales ante Argentina en cuartos y el cuadro comandado por Diego Maradona tenía que enfrentar al seleccionado local, Italia, y nada menos que en Nápoles, donde Maradona era adorado.

Ganaba Italia 1-0 y, con un tanto de Claudio Caniggia de cabeza ante la salida de Walter Zenga, dio el empate y la posibilidad de ir a los penales. Allí fue el mejor Sergio Goycochea parando penales importantes, uno de ellos a Aldo Serena.

La final volvió a ser la misma que en México 1986. Alemania–Argentina en el estadio Olímpico de Roma. El resultado fue favorable a los europeos con un penal que los argentinos hasta ahora le reclaman a Edgardo Codesal, el árbitro mexicano. Andreas Brehme hizo infructuosa la estirada de Goycochea.

Las últimas imágenes de ese Mundial que quedaron para la historia fue el llanto de Diego Armando Maradona ya con la medalla de plata en el pecho. Jugó lesionado casi todo el Mundial, pero aun así se las ingenió para llevar a su equipo a discutir el título con los teutones.

Un año después se descubriría el doping positivo del “10” luego de un juego del Nápoles ante Bari. Muchos dijeron que llegó como castigo porque la Argentina eliminó a Italia en semifinales, pero esa era otra historia. Ese 1990 fue la última vez que Argentina llegaría a una final del Mundial. Ahora, Brasil 2014 tiene la palabra.