“El muro de la Otra Casa de Asterión”: Félix Toranzos reúne fragmentos de una arquitectura desaparecida

Esculturas de relieve de terracota expuestas en una pared oscura en el museo, sin personas visibles.
“El muro de la Otra Casa de Asterión” ya se puede visitar en la Manzana de la Rivera.Gentileza

El artista visual Félix Toranzos inauguró “El muro de la Otra Casa de Asterión”, una exposición permanente que reúne parte de su colección de ornamentos arquitectónicos recuperados de edificaciones de épocas pasadas. La muestra abrió al público el 1 de octubre en el Espacio La Galería de la Manzana de la Rivera.

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La exposición reúne escudos, medallones, ménsulas, capiteles y otros elementos arquitectónicos que Toranzos fue recuperando a lo largo de los años, procedentes de demoliciones y de construcciones pertenecientes principalmente a la arquitectura historicista de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Separadas de los edificios para los que fueron concebidas, las piezas permanecen como fragmentos de estructuras que ya no existen.

Más allá de su valor ornamental, los objetos permiten aproximarse a las formas, materiales y técnicas empleadas en otras épocas. La colección pone en primer plano el trabajo artesanal detrás de estos elementos y su dimensión escultórica, al tiempo que recupera piezas que, en otro contexto, podrían haber desaparecido junto con las edificaciones que las contenían.

Según plantea la curadora Ángela Karina Fatecha Medina en el texto que acompaña la colección, estas piezas fueron atesoradas por Toranzos por diferentes motivos: por la belleza de sus formas, por su condición escultórica, por el dominio técnico que evidencian y también por su relación con la propia producción artística del autor. En ellas reconoce, además, una forma de acercamiento a lo humano y a la memoria.

Un hombre con chaqueta y gafas habla en micrófono, mientras otro lo escucha de pie junto a un podio en un ambiente artístico.
La muestra fue inaugurada el pasado 1 de octubre.

Buena parte de los ornamentos está vinculada con el lenguaje clásico y con una arquitectura basada en conceptos como la proporción, el equilibrio y la simetría. Al ser retirados de su contexto original, estos elementos adquieren una nueva condición: ya no forman parte de un edificio, pero conservan la capacidad de evocar aquello que alguna vez integraron. Así, cada pieza funciona también como una invitación a imaginar la arquitectura ausente.

La exposición adquiere de esta manera una dimensión vinculada con el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Para Fatecha Medina, los fragmentos reunidos por Toranzos constituyen también un testimonio de la transformación y destrucción de construcciones que formaron parte de Asunción. La colección hace visible aquello que permanece después de la desaparición de un edificio y plantea preguntas sobre qué ocurre con la memoria material de una ciudad cuando sus arquitecturas dejan de existir.

“El muro de la Otra Casa de Asterión” propone finalmente reunir nuevamente esos fragmentos bajo una mirada contemporánea. Las piezas, desprendidas de sus estructuras originales, vuelven a establecer relaciones entre sí dentro del espacio expositivo. En palabras de la curadora, Toranzos intenta así “abrazar los restos” y preservar, a través del arte, aquello que el paso del tiempo y las transformaciones urbanas han dejado en condición de fragmento.