Mujeres que enfrentaron la dictadura stronista protagonizan el cómic “Ventanas abiertas” Vol. 2

Guadalupe Lobo y Natalia Santos Vega son las editoras de este trabajo, junto a un gran equipo lleno de nombres de más mujeres.
Guadalupe Lobo y Natalia Santos Vega son las editoras de este trabajo, junto a un gran equipo lleno de nombres de más mujeres. Fernando Romero 03-02-2026 -Esp

El lanzamiento de “Ventanas abiertas” Volumen 2 fue más que la presentación de un cómic: se convirtió en un acto de memoria colectiva atravesado por la palabra, la emoción y la escena. En un encuentro marcado por las reflexiones, editoras, impulsoras del proyecto y artistas pusieron en primer plano las historias de mujeres que resistieron a la dictadura stronista y cuya memoria sigue interpelando el presente.

La presentación del segundo volumen del cómic Ventanas abiertas se desarrolló ayer en un auditorio del Centro Cultural del Puerto rebosante de gente, en un clima sumamente emotivo, en el que cada intervención reforzó la idea de que la memoria histórica no es un ejercicio cerrado, sino un proceso vivo y en permanente construcción. A lo largo del acto, distintas voces vinculadas al proyecto compartieron reflexiones sobre la dictadura, la transmisión intergeneracional y el lugar de las mujeres en esas historias de resistencia.

Desde el Centro de Documentación y Estudios y Codehupy, Myrian González situó el proyecto en una perspectiva amplia de memoria colectiva. “De una generación a otra se repiten situaciones donde, en nombre de la paz y el progreso, se reprimieron muchas voces que ofrecían ideas de libertad y democracia”, expresó, al recordar los asesinatos, encarcelamientos y desapariciones forzadas que marcaron el periodo dictatorial.

En ese contexto, subrayó que recordar no es solo un acto de denuncia: “Hay otra dimensión de la memoria que busca recuperar utopías y trayectorias de vida que merecen ser recordadas, homenajeadas y tomadas como ejemplo para seguir buscando esa democracia y libertad tan ansiada en el Paraguay”.

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González destacó especialmente el valor de este segundo volumen por poner en el centro el protagonismo femenino. “La dictadura no solo nos remite a ejecuciones, corrupción y abusos de todo tipo, incluidos los sexuales; también nos recuerda el protagonismo de las mujeres, sus luchas y sus aportes a la historia social”, afirmó, señalando que Ventanas abiertas contribuye a disputar una narrativa históricamente construida en clave masculina. “Estas diez historias representan a una legión de mujeres que lucharon durante la dictadura y cuyas historias seguiremos construyendo”, concluyó.

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En representación de la Aecid, Laura Mesa remarcó el compromiso de la cooperación española con iniciativas de memoria histórica. “La democracia no se construye solo en las urnas, se cimenta en nuestra capacidad para recordar”, sostuvo, y definió a la memoria como “el sistema inmunológico de una sociedad democrática”. En esa línea, señaló que apoyar este cómic es reafirmar que la cultura es una herramienta política y social, además de un derecho humano. “Estas viñetas no son solo dibujos: son testimonios que merecen ser leídos por las nuevas generaciones, para entender que la libertad que hoy vivimos tiene rostro de mujer”, expresó.

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A continuación, Carol Thiede, desde Fábrica Memética, recordó los inicios del proyecto Ventanas abiertas y el espíritu que lo impulsó desde sus primeros pasos. “Cuando Codehupy nos invitó en 2022 a producir juntos lo que terminó siendo Ventanas abiertas, intuimos que no se trataba solo de hacer un libro, sino de apostar a un cambio narrativo sobre nuestra memoria de la dictadura”, señaló. En su intervención, remarcó la necesidad de ir más allá de la denuncia de la barbarie para “dejar entrar la luz que nos permita imaginar un futuro colectivo y esperanzador, basado en la verdad y en las historias de quienes soñaron antes que nosotras”.

Thiede repasó el recorrido del proyecto en estos años, destacando el alcance del primer cómic, la distribución de miles de ejemplares, la disponibilidad de los contenidos en plataformas digitales y la conformación de un laboratorio de memoria y futuro con creadoras de distintas generaciones, muchas de ellas nacidas ya en democracia. “Todo esto no ocurre en soledad: ocurre en un ecosistema más amplio de proyectos, documentales, eventos y acciones que siguen construyendo memoria”, expresó. Como feminista y comunicadora, afirmó que es “un honor enorme” formar parte de una alianza por la memoria liderada por Codehupy, y convocó a seguir sumando voluntades para sostener una causa que, dijo, “necesita hoy más que nunca todas las manos, todas las imaginaciones y todas las voluntades”.

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Las guías del camino

Uno de los momentos centrales del lanzamiento fue la intervención de las editoras Natalia Santos Vega y Guadalupe Lobo, quienes compartieron con el público el proceso editorial y las decisiones que dieron forma al volumen. Natalia señaló el enorme desafío que implicó la selección de las historias: “Nos enfrentamos a la difícil tarea de limitar a diez una lista de innumerables nombres, de mujeres cuyas voces llegan poderosamente; algunas como un eco y otras que siguen levantándose contra la impunidad”.

Guadalupe explicó que el enfoque del libro fue una elección política y narrativa. “Buscamos resaltar la resistencia más que la crudeza, la valentía más que el miedo y la fuerza colectiva frente a la insistencia de un régimen que quería que creyéramos que estábamos solas”, afirmó. En ese sentido, destacó el uso de la ilustración como una herramienta fundamental para narrar historias con escaso o nulo registro visual: “Cuando no hay imágenes, la imaginación se suma a la tinta y al papel para crear metáforas poderosas”. En ese marco, reconoció el trabajo de las ilustradoras del volumen: Áurea Báez, Lorena Barrios, Marta Miranda y Paloma Pereira.

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Natalia profundizó luego en el contenido del cómic y en las trayectorias de las protagonistas. “En estas páginas se entrelazan vivencias de mujeres que, desde distintos frentes y en distintas épocas, desafiaron la opresión y la injusticia, sin que las detuvieran ni el miedo ni las fronteras”, señaló. Historias atravesadas por el exilio, la cárcel, la tortura y la pérdida, pero también por la coherencia y la dignidad. “Es una persistencia que se nutre del amor y de la memoria”, añadió.

Guadalupe puso nombre a esas historias que recorren el libro: Gladys Meilinger de Sannemann, Malena Ashwell, Carmen Soler, Esther Ballestrino, Coca de Lara Castro, Soledad Barrett, las Pytyvõhára de las Escuelitas Campesinas, las enfermeras del “Clinicazo”, Apolonia Flores Rotela y Guillermina Kanonnikoff, a quienes definió como “faros de resistencia”. “Todas ellas sostuvieron luchas que hoy nos permiten pensar un futuro distinto”, expresó.

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Ambas editoras coincidieron en resaltar el carácter colectivo del proyecto. “Desde el archivo hasta lo testimonial, desde las palabras hasta los trazos, estas historias son contadas por mujeres que investigamos, escribimos, editamos, diseñamos y coordinamos”, señaló Natalia, subrayando el cruce generacional del equipo. Guadalupe cerró con una mirada hacia adelante: “Estas páginas tienen tiempo, compromiso y, sobre todo, esperanza. Queremos que enciendan la llama en las que vendrán y que más manos tomen la posta para transformar la memoria en aprendizaje”.

El cierre del acto estuvo marcado por una escenificación que reforzó el tono emotivo de la jornada. Panambi Scalamogna, Camila Corvalán, Nuez Amado, Nastia Goiburú, Sandra Flecha, Paloma Lara Castro, Gisselle Ramos Benítez, Cony Oviedo, Fabiola Basualdo, Aurora Lezcano, interpretaron fragmentos de las historias del cómic, dando voz y cuerpo a las protagonistas.

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A través de esas interpretaciones, acompañadas del universo sonoro creado en vivo por Dahia Valenzuela, el público escuchó, en distintas tonalidades y registros, a las mujeres que habitan Ventanas abiertas, en un momento que transformó el archivo en experiencia sensible y compartida.

Ventanas abiertas. Volumen 2 puede conseguirse de forma gratuita en las oficinas de Codehupy (Tte. Celestino Prieto 354) y de Fábrica Memética (15 de Agosto 823), como parte de una apuesta por democratizar el acceso a la memoria y seguir ampliando este ejercicio colectivo de verdad, justicia y narración histórica.

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