Diego Sánchez Haase: “Me gusta mucho la tradición que mira hacia el futuro”

El compositor y director paraguayo Diego Sánchez Haase en la Basílica del Stmo. Sacramento, de Buenos Aires, cuando dirigió “El Mesías”, en diciembre de 2025.
El compositor y director paraguayo Diego Sánchez Haase en la Basílica del Stmo. Sacramento, de Buenos Aires, cuando dirigió “El Mesías”, en diciembre de 2025.Gentileza

La Sonata paraguaya, para orquesta de cuerdas, del compositor y director paraguayo Diego Sánchez Haase, volverá a ser interpretada en un escenario internacional de alto prestigio. En el marco de su próxima presentación en el Villa-Lobos International Chamber Music Festival, en Estados Unidos, el músico reflexiona sobre el recorrido de la obra, su vínculo con la polca paraguaya, la vigencia de la música académica latinoamericana y el valor de la permanencia artística en tiempos de consumo inmediato.

Este sábado 31 de enero, la Sonata paraguaya, para orquesta de cuerdas volverá a escucharse fuera del país, esta vez en el Villa-Lobos International Chamber Music Festival, que se realiza anualmente en Coronado, San Diego, California. La interpretación estará a cargo de la Villa-Lobos International String Orchestra, bajo la dirección del maestro Martín Fraile Milstein, y tendrá lugar en el Spreckels Center Grand Room, uno de los espacios centrales del festival.

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Compuesta por Diego Sánchez Haase (director de la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional y presidente de la Sociedad Bach del Paraguay), la obra fue comisionada por la Sociedad Música de Cámara de Nueva York y estrenada mundialmente en 2014.

Desde entonces, ha tenido un recorrido sostenido por distintos países y orquestas del continente, consolidándose como una de las piezas paraguayas contemporáneas con mayor proyección internacional. En junio de 2026, además, será interpretada por la Orquesta de Cámara de Bellas Artes de México en el Palacio Nacional de Bellas Artes, uno de los escenarios más emblemáticos de América Latina.

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Para Sánchez Haase, que una obra inspirada en elementos del folclore paraguayo pueda dialogar con públicos y músicos de contextos tan diversos tiene un valor profundo. “Para mí es algo muy importante que una obra musical inspirada en aires del folclore de la tierra de un compositor pueda dialogar con públicos, escenarios y músicos muy diversos”, expresó, y señaló que este interés también revela “la universalidad de la música” y el creciente deseo de las audiencias por conocer la música latinoamericana.

El compositor aclara, sin embargo, que la Sonata paraguaya no es una polca en sentido estricto. Se trata de una obra académica que toma como material principal la célula rítmica de la polca paraguaya y la integra a una estructura formal con más de dos siglos de vigencia. “Esa integración del elemento autóctono con un esquema estructural que tiene más de 250 años de vigencia es lo que, para mí, le da ese vuelo universal”, afirmó.

Esa búsqueda de equilibrio entre tradición y lenguaje contemporáneo es una constante en su trabajo creativo. Sánchez Haase se define como un compositor que concibe la tradición como un punto de partida, no como un límite. “A mí me gusta mucho la tradición que mira hacia el futuro”, señaló, y añadió que la música, como parte de la identidad cultural de una sociedad, también se transforma junto con ella. Desde su perspectiva, más que enfrentar lo tradicional con lo nuevo, el desafío está en unirlos: “Conocer de dónde venimos, para establecer un camino hacia dónde ir”.

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El recorrido internacional de la Sonata paraguaya también le permite reflexionar sobre el presente y el futuro de la música académica latinoamericana. Para el compositor, se trata de un campo de enorme riqueza estética y gran proyección. “La música académica latinoamericana tiene una riqueza inconmensurable, con una variedad de estéticas impresionante, y creo que tiene un futuro espléndido”, afirmó, destacando a compositores contemporáneos ampliamente programados en el mundo, como Arturo Márquez, Gabriela Ortiz y Esteban Benzecry.

En cuanto al contexto paraguayo, reconoció avances, aunque señaló que todavía queda camino por recorrer. “Hay mucha gente que está contribuyendo de manera muy importante para enriquecer el repertorio académico paraguayo contemporáneo y proyectarlo hacia el exterior, con conceptos, visiones y sonoridades nuevas”, sostuvo.

En un presente marcado por la velocidad y el consumo inmediato de contenidos culturales, Sánchez Haase subraya el valor de la permanencia de una obra en el tiempo. Para él, esa continuidad convierte a la música en un verdadero documento sonoro de una época y de un espacio geográfico. “Los que trabajamos en el campo de la composición contemporánea luchamos fuertemente para que la música contemporánea tenga los espacios que se merece”, expresó.

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En ese sentido, consideró clave el rol de las orquestas latinoamericanas en la creación de espacios de difusión para los compositores de la región, especialmente para aquellas obras que conjugan solidez técnica y alta expresividad. “Muchos de los compositores latinoamericanos tienen un altísimo desarrollo de calidad técnica y de lenguajes expresivos muy personales, que están a la altura de muchos de los mayores compositores académicos de la historia”, concluyó.