“La cacería” es una amarga decepción

Una sátira social sin la elegancia o inteligencia necesaria para ser adecuadamente incisiva, que desperdicia una premisa prometedora y un elenco de muy buenos intérpretes.

Betty Gilpin en "La cacería".
Betty Gilpin en "La cacería".Universal Pictures

(Disponible en cines y autocines)

El equipo detrás de La cacería es un mini “dream team” que incluye al productor Jason Blum, cuya casa fílmica Blumhouse se ha vuelto una abanderada del cine de género con presupuestos modestos aplicados a ideas interesantes y creadores únicos, una fórmula que ha resultado en lucrativas alianzas con cineastas como Jordan Peele en Huye y Nosotros o M. Night Shyamalan en Fragmentado y Glass; éxitos de taquilla imprevistos como Feliz día de tu muerte y su secuela, o grandiosas reinvenciones de clásicos de terror como la excelente El hombre invisible y (si tenemos suerte) la nueva versión de Candyman, aún no estrenada.

Si bien el director Craig Zobel tiene una trayectora más bien modesta – en la que destaca el drama post-apocalíptico Z for Zachariah –, trabaja con un guión co-escrito por Damon Lindelof, una de las principales fuerzas creativas detrás de Lost o la aclamada serie The Leftovers, y el cabecilla de la magnífica adaptación a TV de Watchmen que HBO estrenó en 2019.

Es por ese despliegue de nombres talentosos que La cacería decepciona de una forma particularmente dura.

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Es un filme cuyas ideas provocativas – a diferencia de Watchmen – no parecen tener un punto más allá de pintar la división cultural, económica e ideológica que divide al mundo actual como una pelea sin sentido entre dos bandos de completos idiotas, una apreciación que probablemente no está equivocada pero con la que no se hace nada interesante.

La premisa es simple: un grupo de desconocidos se despiertan en un campo aparentemente en el medio de la nada, con una caja de madera gigante que contiene armas, e inmediatamente luego de tomar esas armas, comienzan a ser cazados por personas desconocidas, por motivos igualmente desconocidos.

Es complicado entrar en detalles sobre el filme porque La cacería es una de esas películas que vienen con giro, pero la sorpresa llega demasiado temprano y como el 70% del filme, el guión se la pasa añadiendo giros sobre el giro, hasta el punto en que todo acaba perdiendo importancia.

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Lo mejor del filme, a excepción de una secuencia de acción bastante impresionante hacia el final, está relegado a los primeros veintitantos minutos de su duración, cuando la película se deleita en jugar con las expectativas del público de una forma bastante efectiva y medianamente cómica, con un tipo de humor negro más sutil que el que la película ostenta en sus otros dos tercios.

No es hasta después de esa introducción prolongada que el filme se calcifica en su misión de hacer un tipo de comentario social que compensa su falta de inteligencia poniendo a un montón de estereotipos de ambos extremos del espectro socio-ideológico que uno suele encontrar peleando en Facebook o Twitter – ultraderechistas pro-Trump, cazadores de elefantes adictos a las teorías conspiraticias; o elitistas de clase alta obsesionados con ser percibidos como “políticamente correctos” - y los hace matarse entre sí mientras el guión los hace parlotear discusiones sobre el derecho a la portación de armas, inmigración y demás temas que normalmente uno puede encontrar siendo discutido en los coliseos digitales de las redes sociales.

Es básicamente como si alguien hubiera tomado su “feed” de Twitter o Facebook y hubiera escrito una película en base a algún tweet de algún CEO anti-Trump y las respuestas agresivas de un montón de perfiles con fotos de banderas de Estados Unidos, y es exactamente tan placentero como suena.

Y es una pena en particular porque la elegancia e inteligencia que Damon Lindelof -que co-escribió este filme con Nick Cuse – demostró al tocar temas de tensión racial y las preocupantes inclinaciones hacia el fascismo en el mundo actual en Watchmen están totalmente ausentes en este filme, que acaba sintiéndose casi exactamente como alguno de los episodios más mediocres de las temporadas más recientes de South Park, un intento estéril de ser transgresor sin tener un punto más allá de “todos son estúpidos menos yo”.

Quizá a Lindelof simplemente se le da mejor hacer televisión.

La cacería desperdicia una premisa que podía prestarse para cosas interesantes, y un buen trabajo de parte de Betty Gilpin o Hilary Swank. Una amarga decepción.

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LA CACERÍA (The Hunt)

Dirigida por Craig Zobel

Escrita por Damon Lindelof y Nick Cuse

Producida por Damon Lindelof y Jason Blum

Edición por Jane Rizzo

Dirección de fotografía por Darran Tiernan

Banda sonora compuesta por Nathan Barr

Elenco: Betty Gilpin, Hilary Swank, Ike Barinholtz, Wayne Duvall, Ethan Suplee, Emma Roberts, Sturgill Simpson, Glenn Howerton, Justin Hartley, Chris Berry, Macon Blair, Kate Nowlin, Amy Madigan, Reed Birney

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