“Maligno”

La nueva película de James Wan, el director de El conjuro, es totalmente distinta a lo que los tráilers y posters prometen... y es una de las mejores películas de lo que va del año.

Annabelle Wallis en "Maligno", en cartelera en cines de Paraguay.
Annabelle Wallis en "Maligno", en cartelera en cines de Paraguay.Warner Bros. Pictures

(Disponible en cines)

Maligno es una de esas películas que resultan difíciles de describir sin arruinar las sorpresas que guarda, uno de esos filmes que hay que entrar a ver sabiendo lo menos posible, y una de esas obras que probablemente la mitad del público odiará y la otra mitad amará con todo su corazón, pero que difícilmente dejará indiferente a alguien.

En ese sentido, vale la pena poner la conclusión de esta reseña al principio: Maligno es una de las películas más interesantes y entretenidas de lo que va del año, un auténtico deleite para aquellos que gocen de lo grotesco y lo ridículo, y un magnífico despliegue de talento de un cineasta al tope de sus habilidades.

ALGO DIFERENTE

Mirando los adelantos, pósters y demás márketing para Malingo, la nueva película del siempre interesante cineasta australiano James Wan, uno imagina una película similar a sus previos filmes de terror sobrenatural como las dos primeras entregas de El conjuro: escenas de suspenso girando en torno a algún fenómeno paranormal, con una presentación pulida e impecable que caracteriza a esas herederas modernas del cine de posesión demoníaca que El exorcista popularizó en los ‘70.

La verdad sobre lo que la película realmente es, sin embargo, es otra. Evidentemente luego de arrasador éxito de Aquaman, Wan recibió un cheque en blanco de Warner y lo utilizó para crear una película deliciosamente extraña, una mezcla de estéticas e influencias filtradas por su propio estilo de elegancia técnica, acción dinámica y gustos juveniles.

La cosa sorprende desde el principio: en algo que parece una institución médica de algún tipo, un grupo de médicos lucha por contener... algo que está fuera de control y ya ha ocasionado un baño de sangre. La película no nos muestra qué es, dejándonos ver la causa del incidente solo como una forma borrosa convulsionando detrás de una cortina, y el prólogo da lugar a una secuencia de créditos al son de un tema de rock tecno-industrial que recuerda menos a El conjuro y más a la estética áspera y podrida de videoclip de Nine Inch Nails que ostentaba El juego del miedo, por no mencionar las decenas de otras películas de suspenso que quisieron imitar la estética de Siete pecados capitales a finales de los ‘90 y principios de la década del 2000.

Un salto de 30 años hacia adelante en el tiempo nos presenta a Madison (Annabelle Wallis), una mujer en avanzado estado de embarazo que vive con su esposo Derek, un hombre violento que tras una discusión golpea la cabeza de su esposa contra la pared con tal fuerza que agrieta la pintura del muro. Esa misma noche, Derek es brutalmente asesinado por... algo que parece tener forma humana pero se mueve de forma antinatural y espeluznante.

Esa secuencia inicial en la casa de Madison, desde la discusión con Derek hasta la muerte de este, es todo el tiempo que la película dedica a fingir que se trata de un filme de terror al estilo de El conjuro, y luego se revela como un resumen de toda la carrera de Wan, que incorpora no solo la calidad visual que el cineasta fue puliendo en sus películas de más alto presupuesto – hay tomas, transiciones y movimientos de cámara que tendrán a cualquier aficionado del lado más técnico del arte del cine sonriendo de oreja a oreja –, sino también la predilección por la estética mugrienta de deterioro urbano de El juego del miedo, con tensos recorridos por las ruinas de la antigua Seattle enterradas sobre la ciudad moderna, o complots de venganza planeados entre los polvorientos muros de un ático abandonado con un ventilador gigante como ventana.

Sorprendentemente, Wan también incluye el estilo de acción de alto dinamismo y espectáculo cargado de complicadas coreografías de dobles y cámaras que perfeccionó en Rápidos y Furiosos 7 y en especial en Aquaman.

Todos esos son ingredientes de una película que por momentos tiene guiños estéticos al cine “Giallo” de terror italiano del que figuras como Dario Argento o Mario Bava son abanderados; pero que principalmente toma inspiración del tipo de terror de bajo presupuesto y altas cantidades de imágenes grotescas, repulsivas e intencional o accidentalmente caricaturescas que pusieron a volar la imaginación de cineastas como Sam Raimi - cuya influencia en la película también es pronunciada - o Peter Jackson en su juventud.

Y no es solo Wan, todos están jugando su mejor partido en esta película: Annabelle Wallis recibe un rol complicado y se convierte en una heroína memorable, y el resto del elenco principal está totalmente a la altura. La dirección de fotografía de Michael Burgess complementa de forma perfecta la estética opresiva y ocasionales momentos de pesadilla surreal que Wan plasma en la pantalla.

Y ese final. No solo el final, todo ese último tercio... De ninguna forma me atrevería a “spoilear” lo que pasa, pero el momento en que se revela la verdadera naturaleza del ser maligno que está en el centro de los acontecimientos de la película y cuál es su relación con Madison, es uno de esos momentos en los que la mitad del público se va a levantar para salir de la sala y la otra mitad va a querer levantarse a aplaudir.

Y lo que sigue a esa revelación es una conclusión absolutamente electrizante en que la película se suelta por completo, desplegando un asombroso espectáculo sangriento, deleitándose en el tipo de imágenes monstruosas que simplemente ya no se ven en una producción hollywoodense de este tipo.

No hay forma de hacer justicia en estas líneas a todas las virtudes de Maligno, pero es uno de esos filmes para los que se inventó la etiqueta de “clásico instantáneo”.

----------------------------------------------------------------------------------------

MALIGNO (Malignant)

Dirigida por James Wan

Escrita por Akela Cooper

Producida por James Wan y Michael Clear

Edición por Kirk M. Morri

Dirección de fotografía por Michael Burgess

Banda sonora compuesta por Joseph Bishara

Elenco: Annabelle Wallis, Maddie Hasson, George Young, Michole Briana White, Jeane Louisa Kelly, Susanna Thompson, Ingrid Bisu, Jake Abel, Jacqueline McKenzie, McKenna Grace, Christian Clemenson, Zoë Bell, Patricia Velásquez

Horarios de “Maligno” en cines de Paraguay

Lo
más leído
del día

01
02
03
04
05