Del total de fallecidos en Alto Paraná, 34 fueron menores de 60 años, que corresponde al 37%. La mayoría de ellos con otras patologías de base, es decir con otras enfermedades. Sobre los casos fatales y graves, el doctor López señaló que la pandemia desnudó la situación de la salud pública mundial y demostró que una buena parte de la población mundial estaba con algún grado de afectación orgánica.
“Con el desarrollo, de alguna forma, el ser humano ha generado nuevas formas de enfermarse, de dañar o alterar el perfecto funcionamiento de su organismo. Este virus afecta de manera más letal a aquellas personas que tienen alguna enfermedad de base, lo que significa que el 90% de las muertes son de personas que ya tenían algún grado de complicación de enfermedad de daño orgánico”, añadió.
El médico hizo un llamado a una vida saludable, pues afirma que la pandemia desnudó el desinterés de la humanidad por su salud, “de nosotros depende la elección de comer tortilla o una manzana, asado o una sopa de verduras. Resumiendo, creo que esta pandemia también desnudó el descuido y el desinterés de la humanidad por su salud. Espero que aparte de tomar las medidas para prevenir el contagio y la propagación del COVID-19 también podamos cuidar más de nuestra salud, cuidando de lo que comemos, de cuántas horas dormimos, de cuántas horas dedicamos a la actividad física, de no fumar, no exagerar con las bebidas alcohólicas, con las comidas rápidas y muchos otros productos que enferman lentamente el cuerpo. Son medidas o prácticas aparentemente sencillas, pero que hoy puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte de una persona”, añadió.

Para el doctor López, la parte más complicada es sin dudas cuando el paciente fallece sin que puedan hacer nada. “Pienso que cada vida perdida es una derrota, duele, cuesta encarar a la muerte y en muchos de los casos aceptar que no podemos hacer nada más por nuestros pacientes. El dar la noticia de un deceso a un familiar es lo más difícil para el personal de blanco, por esa razón creo que no podemos subestimar esta pandemia, no podemos decir que solo a un grupo etario le afecta más y a otro no”, expresó.
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Dijo además que están limitados, pues les gustaría tener la indicación médica, el medicamento milagroso, pero lastimosamente no existe.
Una difícil tarea
David José López es originario de Pirayú, Paraguarí, y hace aproximadamente 5 años reside en Alto Paraná, es uno de los profesionales encargados de atender los casos positivos de COVID en el Hospital Integrado Respiratorio Alto Paraná (HIRAP).
Acerca del trabajo del área de Urgencias, el profesional manifiesta que el trabajo en el Hospital, en cualquier situación es difícil, con pandemia o sin ella. Lo complicado es que deben utilizar el Equipo de Protección Individual (EPI), durante todo el turno. “Utilizamos 12 horas, no es muy cómodo, por el calor que genera. Una vez que uno se viste con el EPI, es una cuenta regresiva con las necesidades fisiológicas, como tomar agua, comer, ir al baño; por eso lo recomendable es no consumir nada al menos una hora antes de entrar a evaluar a los pacientes”, detalló.
Contó además que la entrada y salida, en el Hospital Integrado Respiratorio Alto Paraná, es muy estricto, “una vez dentro del hospital ya no podemos salir a no ser que cambiemos la ropa. De hecho tenemos que llevar 3 conjuntos de ropa; el que llevamos puestos, otro para trabajar y otro más para salir del hospital”, finalizó.
