¿Aliento a ajo? Cinco remedios naturales y efectivos para neutralizar el olor

Aliento a ajo.
Aliento a ajo.Tharakorn

Comer ajo tiene beneficios probados para la salud cardiovascular y el sistema inmunitario. Pero su rastro en el aliento puede durar horas e incluso reaparecer al cabo de varias, cuando los compuestos sulfurados pasan al torrente sanguíneo y se exhalan por los pulmones. ¿Qué hacer para evitarlo?

Más allá del clásico cepillado de dientes y el enjuague bucal, la ciencia ha identificado algunos aliados naturales que ayudan a reducir ese olor persistente del ajo en el cuerpo.

1. Manzana cruda, el “borrador” de compuestos sulfurados

Un estudio publicado en Journal of Food Science halló que comer manzana cruda justo después de ingerir ajo reduce de forma significativa los compuestos volátiles responsables del mal olor.

Puré de manzana.
Puré de manzana.

Las enzimas y polifenoles de la fruta reaccionan con sustancias como el dialil disulfuro y las “desactivan” parcialmente.

Los investigadores señalan que la manzana debe ser fresca y cruda: en compota o cocinada el efecto se reduce porque el calor inactiva parte de estas enzimas.

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2. Perejil y menta: algo más que un truco casero

El consejo popular de masticar perejil no es solo una tradición. Esta hierba, rica en clorofila y aceites esenciales, puede ayudar a enmascarar y disminuir el olor del ajo, especialmente si se consume en seguida.

Perejil.
Perejil.

La menta fresca actúa de forma similar. Sus compuestos aromáticos —como el mentol— no solo perfuman el aliento, sino que también contribuyen a disminuir la concentración percibida de olores sulfurados. Masticar unas hojas durante varios minutos puede marcar la diferencia.

3. Leche entera: la grasa como aliada

Otra línea de investigación apunta a la leche, sobre todo entera. Según trabajos realizados en Estados Unidos, beber leche mientras se consume ajo o inmediatamente después reduce la intensidad del olor en el aliento.

Leche.
Leche.

La combinación de agua, grasa y proteínas lácteas ayudaría a “atrapar” los compuestos sulfurados en la boca y el estómago, disminuyendo la cantidad que llega al aire exhalado. Las versiones desnatadas parecen ser menos eficaces.

4. Lechuga y otras hojas verdes

La misma investigación que avala a la manzana analizó el efecto de la lechuga. Consumida cruda, mostró una capacidad relevante para disminuir el olor a ajo en el aliento.

Lechuga arrepollada.
Lechuga arrepollada.

Las verduras de hoja verde aportan agua, fibra, clorofila y polifenoles, una combinación que favorece tanto la dilución como la transformación de los compuestos responsables del mal olor.

Una ensalada de lechuga, espinaca o rúcula al final de la comida puede ser una estrategia sencilla.

5. Té verde: polifenoles en formato infusión

El té verde contiene catequinas, antioxidantes que en laboratorio han demostrado poder reaccionar con ciertos compuestos malolientes, incluidos los sulfurados. Tomar una taza caliente tras una comida rica en ajo no solo refresca la boca, sino que puede ayudar a reducir la intensidad del olor.

Té verde.
Té verde.

Los especialistas en nutrición señalan que este efecto es moderado, pero útil como complemento de otras medidas, sobre todo si se evita añadir azúcar en exceso.

Más allá de los remedios: higiene y planificación

Los dentistas recuerdan que ningún remedio sustituye al cepillado de dientes, la limpieza de la lengua y el uso de hilo dental. Estas prácticas eliminan restos de comida que, combinados con los compuestos del ajo, agravan el mal olor.

Aliento a ajo.
Aliento a ajo.

Si la agenda incluye una reunión importante, los expertos recomiendan planificar el consumo de ajo: reducir la cantidad, preferirlo cocinado (libera parte de los volátiles durante la cocción) y combinarlo con alguno de estos alimentos neutralizantes en la misma comida.

El mensaje de fondo es claro: no es necesario renunciar al ajo y a sus beneficios. Con algunos ajustes en el plato y en la rutina posterior a la comida, es posible disfrutarlo… sin dejar huella en el aliento.