La nicturia no es una “manía” ni un simple inconveniente. Afecta el descanso, reduce el rendimiento diurno y se asocia a más somnolencia, irritabilidad y riesgo de caídas, especialmente en personas mayores. También puede ser una señal de que algo más está pasando.
Qué puede estar detrás
La causa no siempre es “tener la vejiga pequeña”. En términos clínicos, suele encajar en uno (o varios) de estos escenarios:
- Producción excesiva de orina nocturna (poliuria nocturna): el cuerpo elimina más líquido de lo habitual durante la noche. Puede relacionarse con insuficiencia cardiaca, problemas renales, apnea del sueño, consumo de alcohol, o uso de diuréticos en horarios inadecuados.
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- Capacidad vesical reducida o vejiga irritada: infecciones urinarias, vejiga hiperactiva, dolor pélvico, embarazo o irritación por cafeína.
- Obstrucción o vaciado incompleto: en hombres, el crecimiento benigno de la próstata es una causa frecuente; también pueden influir estrecheces uretrales o alteraciones neurológicas.
- Trastornos metabólicos: diabetes o descontrol de glucosa pueden aumentar la producción de orina y la sed.
Cuándo deja de ser “normal”
Más que un número exacto, importa el impacto. Si levantarse a orinar interrumpe el sueño, provoca cansancio diurno o aparece de forma nueva y persistente, vale la pena consultarlo.
Es recomendable buscar atención médica con prioridad si hay dolor o ardor, fiebre, sangre en la orina, pérdida de peso, sed intensa, hinchazón de piernas, falta de aire, o si los despertares son dos o más por noche de manera habitual.
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Qué se puede hacer para dormir mejor
Las medidas iniciales suelen ser simples, pero consistentes:
Reducir líquidos 2–3 horas antes de acostarte (sin deshidratarte en el día) y moderar alcohol y cafeína en la tarde ayuda a muchas personas.
También puede servir elevar las piernas o usar medias de compresión al final del día si hay edema, para que el líquido acumulado se movilice antes de dormir.
Revisar el horario de diuréticos con el médico —nunca suspenderlos por cuenta propia— puede marcar diferencia.
Llevar un diario miccional de 3 días (horarios, cantidades aproximadas, bebidas, despertares) suele orientar el diagnóstico y evita tratamientos a ciegas.
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Tratamiento: depende de la causa
Cuando la nicturia es consecuencia de otra condición —apnea del sueño, diabetes, infección, problemas prostáticos—, tratar el origen suele mejorar el síntoma.
En algunos casos se indican fármacos específicos para vejiga hiperactiva, próstata o para reducir la producción nocturna de orina, siempre con evaluación médica por posibles efectos y contraindicaciones.
La idea clave es esta: levantarse a orinar no siempre es inevitable. Identificar el patrón y la causa puede devolver horas de sueño y, con ellas, calidad de vida.
