El lipedema es una condición crónica que afecta principalmente a mujeres y que muchas veces es confundida con sobrepeso u obesidad, retrasando su diagnóstico y tratamiento adecuado.
En los últimos años, comenzó a ganar visibilidad como una condición que impacta no solo en la estética corporal, sino también en la calidad de vida de quienes lo padecen.
A pesar de su prevalencia, aún existe un alto nivel de desconocimiento, lo que hace que muchas mujeres pasen años sin un diagnóstico claro ni un abordaje adecuado.
Esta condición se caracteriza por la acumulación anormal de tejido graso principalmente en piernas y brazos, acompañada en algunos casos de dolor, sensibilidad y dificultad para reducir volumen con métodos tradicionales.
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¿Cómo tratar a tiempo la lipedema?
Ante este escenario, profesionales del área estética y corporal desarrollan abordajes complementarios que buscan mejorar la calidad de vida de quienes viven con lipedema.
Una de ellas es Thalía Kehl, formada en Brasil y con más de seis años de experiencia en tratamientos corporales, quien desarrolló el protocolo Celubye, enfocado en el acompañamiento progresivo de mujeres con esta condición.
“El primer paso siempre es la evaluación. Es fundamental asegurarnos de que la paciente esté en condiciones de realizar el tratamiento y entender su caso particular”, explica.
Señala que su protocolo tiene una duración estimada de entre 30 y 90 días, dependiendo de cada paciente, con controles posteriores para evaluar la evolución y definir la continuidad del abordaje.
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Protocolo para lipedema: cambios se ven en la primera semana
Agrega que los primeros cambios se observan desde la primera semana, mientras que los resultados más completos se evidencian hacia el tercer mes.
“El tratamiento no es invasivo ni doloroso, pero sí requiere tiempo y compromiso. Las sesiones en cabina pueden extenderse por varias horas, porque el enfoque es integral”, agrega.
La experta también enfatiza la importancia de no generar falsas expectativas, ya que considera que como profesionales, su responsabilidad es cuidar la salud de las pacientes. “Conocemos los límites y trabajamos con mucho criterio. No existen soluciones milagrosas”, sentencia.
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En esa misma línea, destaca que cualquier intervención debe estar acompañada de hábitos saludables, ya que este tipo de protocolos se complementan con actividad física y una buena alimentación, aunque suene repetido, asegura que los resultados reales son progresivos.
El lipedema continúa siendo una condición subdiagnosticada en la región, por lo que especialistas coinciden en la necesidad de generar mayor información y conciencia, para que más mujeres puedan acceder a un diagnóstico oportuno y a alternativas de tratamiento que mejoren su bienestar.
