Es común en muchas parejas desde que se mudaron juntos y se casaron. Con los años se impone la rutina y muchas veces los integrantes de la pareja dejan de cuidar su aspecto personal.
El cliché habla de una mujer que se deja estar, gana peso y anda con ruleros por la casa. Pero la realidad es que muchas veces es también el hombre el que deja de cuidar su aspecto y echa una importante barriguita cervecera. Esto se debe a veces a algo bien simple: se terminó la búsqueda de pareja, la presa codiciada está en casa y ya no se piensa en estar cuidando el aspecto.
En esta concepción, la relaciones estables con vistas como un ámbito al cual uno puede recluirse y en el que ya no hay que convencer al otro. En muchos casos, quienes hacen esto son personas que se esforzaron durante mucho tiempo por verse bien y que una vez que ceden el control buscan ser amadas como son. Esto no tiene por qué ser negativo. Pero si este "aflorar del auténtico yo" molesta a la pareja, hay que hablarlo.
Y es que el "dejarse fluir" podría ser también síntoma de una baja valoración, algo así como "ya no te valoro tanto como para arreglarme para tí". Un fuerte aumento de peso puede ser síntoma de frustración y preocupaciones, o de un proceso en el que conflictos no resueltos se tapan comiendo de más. Si se anda todo el día en ropa vieja por la casa quizá se esté intentando expresar bronca o enojo. Quizá se esté tratando de decir a la pareja: "Ocúpate más de mí".
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Los verdaderos motivos del cambio de aspecto deben dilucidarse con la pareja. Esto no quiere decir que haya que negar los cambios propios del paso del tiempo. Es normal que el aspecto cambie con los años. Además, con la edad uno aprende a prestarle menos atención a lo que piensan los demás.
Pero si uno está realmente incómodo con el aspecto de su pareja, debe decirlo. La idea no es hacer sentir mal al otro, pero es bueno poder decir lo que se siente y lo que molesta, y por qué uno se siente menos valorado debido a estos cambios.
Es importante no llenar al otro de reproches y ser claro. Se puede pedir, por ejemplo, que el otro se arregle para salir a comer como hacía antes. Ver fotos viejas también puede ayudar a "sacudir" un poco al otro. Quizá no es consciente de que ya no se ve tan bien y cuidado como antes.
Otra solución puede ser negociar. "Si haces esto, haría con gusto aquello". Si bien es importante poder expresarle un deseo a la pareja, también hay que saber que también se tiene el derecho a decir que no. Pero en esos casos hay que preguntarse si la pareja aún tiene una base sólida o si quizá se desea estar con otra persona.
