¡No tires el pan! Seguí estos consejos y podrás aprovechar hasta la última miga

Luego de las fiestas es común consumir las sobras al día siguiente pero algunos productos, como el pan, se pueden aprovechar para otras preparaciones si se toman ciertos recaudos. Aprendé a conservarlos mejor y utilizarlos en otros platos siguiendo estos sencillos consejos de cocina.

Pan.
Pan.Shutterstock

Los tiempos en los que el pan se quedaba duro de un día para el otro han llegado a su fin, ya que hoy en día este alimento se prepara con conservantes y tarda algunos días en ponerse malo, aunque es difícil comérselo cuando está más duro que una piedra o se ha convertido en un chicle imposible de masticar. La clave está en mantener el grado óptimo de humedad. Estas sugerencias nos ayudarán a disfrutar del pan durante varios días.

Cómo conservar el pan durante varios días

La elección del pan. Los panes elaborados con algún tipo de grasa, manteca o aceite durarán más tiempo, frescos y esponjosos. Además, los grandes formatos (hogazas y panes de campo enteros) se conservan mejor que los panecillos y los panes cortados en rebanadas. Los panes de hogaza, o lo que ha pasado a conocerse como el pan de campo, tienen una capa más gruesa de corteza que protege la miga durante más tiempo. Además, cuanto mayor sea la superficie de la corteza, se secará más rápidamente como pasa con las barras. Los panes de hogaza tienen una corteza más gruesa, pero en menor superficie y, por eso, duran más.

Dejar enfriar. Cuando llegamos a casa con el pan recién hecho y aún caliente hay que dejarlo al aire hasta que se haya enfriado completamente antes de meterlo en una bolsa, ya que el calor lo humedece y se queda gomoso.

Cortar solo lo justo. A la hora de servirlo, es preferible cortar las rebanadas justas e ir cortando según vaya haciendo falta, porque si sobra ya cortado, se secará mucho más rápido.

Almacenamiento. Lo mejor es utilizar la tradicional bolsa de tela que veíamos en casa de nuestras abuelas. Es el mejor sitio en el cual guardar lo que nos ha sobrado de pan, junto con las bolsas de papel y las cajas de madera o tradicionales paneras, ya que estos materiales le permiten respirar y conservar su humedad en su interior, en vez de que esta pase de la miga a la corteza. Las bolsas de plástico favorecen la aparición de moho y lo reblandece en exceso.

Una vez dentro de la bolsa de tela, lo mejor es guardarlo en un lugar fresco, seco, a temperatura ambiente, pero alejado del sol.

Hay muchos expertos que insisten en que el pan artesanal se deje al aire libre y sin rebanar sobre la tabla, con la parte cortada boca abajo, aunque la rapidez con la que se seque dependerá de la temperatura ambiente. Tapar el pan con un paño de cocina limpio es una buena opción para mantenerlo mejor al aire libre.

El pan de molde se puede guardar en su bolsa en la heladera, en la que aguantará en perfecto estado mucho más allá de la fecha de caducidad.

Congelar. La opción más extendida es la de congelar el pan que haya sobrado. Es un producto que soporta muy bien la congelación, siempre y cuando se haga en una bolsa de plástico cerrada herméticamente o en papel de aluminio. Una vez descongelado, no se podrá volver a congelar.

Poner los datos. Si se va congelando pan de diferentes fechas, es aconsejable poner la fecha en la bolsa o en una nota adhesiva, para ir consumiendo antes el primero que se congeló.

Para descongelarlo es mejor dejarlo al aire, ya que no tarda mucho en recuperar la temperatura. Hay que evitar el microondas, pero si tenemos mucha prisa, se puede meter unos segundos envueltos en papel de cocina y, luego, dejarlo reposar antes de retirar el papel.

Recuperar la frescura. Cuando el pan lleva más de tres días sin consumir puede empezar a perder humedad y es cuando el pan se empieza a endurecer. Un consejo para regenerarlo, y que puede quedar lo más parecido al pan fresco, es humedecer el pan con agua y empezarlo a apretar para que el agua también llegue al interior. Después de esto, precaliente el horno a 180 °C, hornee el pan durante 5 min y volverá a tener un pan fresco.

Cómo reciclar pan

La forma más sencilla es hacer tostadas. Más finas o más gruesas, untadas con manteca o aceite de oliva y sal, saborizadas con ajo, finas hierbas, pimentón o con quesos, al horno, derretidos. Una vez hechas las tostadas, se guardan en un frasco o una lata, como las galletitas.

También el pan duro se puede rallar para utilizar en milanesas, rellenos, mezclado con queso rallado para gratinar…

Los panes duros se pueden remojar en agua o leche y utilizar en postres, como el budín de pan, en albóndigas y muchas otras recetas, ¡solo depende de tu imaginación!

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