Cada 24 de julio se celebra el Día Internacional del Tequila, una fecha popularizada fuera de México —especialmente en Estados Unidos— y adoptada por bares, marcas y consumidores en distintos países para reconocer a una bebida que pasó de ser destilado regional a emblema global.

La jornada recuerda el peso del tequila en la identidad mexicana y en una industria que depende de una sola materia prima, el agave azul.
Lea más: Día Internacional del Sommelier: los 10 errores que un profesional nunca cometería

Del agave prehispánico al destilado
Mucho antes de que existiera el tequila, el agave ya era una planta central para los pueblos mesoamericanos. De él obtenían fibras, alimentos y bebidas fermentadas como el pulque.

La llegada de la destilación —asociada a técnicas introducidas durante la Colonia— cambió el destino de la planta: los jugos cocidos del agave comenzaron a transformarse en aguardientes.
Lea más: El arte del cóctel Paloma ahumada: ingredientes y secretos para un trago exquisito

En el occidente del país, esa tradición se asentó con fuerza en Jalisco, donde el paisaje agavero terminaría por moldear un producto con nombre propio.
El nacimiento del tequila moderno
El tequila tal como se conoce hoy se consolidó alrededor del pueblo de Tequila y su región, cuando la producción se volvió más constante, comercial y reconocible.

Con el tiempo, casas históricas impulsaron estándares, rutas de distribución y una identidad de marca.

La definición clave llegó cuando se estableció que el tequila debe elaborarse con Agave tequilana Weber variedad azul, un requisito que diferencia al tequila de otros destilados de agave.
Lea más: San Miguel de Allende debe estar en tu lista de destinos a visitar en México

Los jimadores, el oficio detrás de la botella

En el origen de cada botella está el trabajo del jimador, especialista que cultiva y cosecha la planta durante años —habitualmente entre seis y ocho, según condiciones— hasta que alcanza su punto.

Con la coa, herramienta circular de hoja afilada, separa las pencas y extrae la piña, el corazón del agave que se cocina para obtener azúcares fermentables. Es un oficio físico y de precisión: una mala jima afecta rendimiento y calidad.

Denominación de origen y protección del nombre
El salto de símbolo local a patrimonio regulado se formalizó en 1974, cuando México declaró la Denominación de Origen Tequila (DOT).

La protección delimita dónde puede producirse y bajo qué reglas, abarcando Jalisco y zonas autorizadas de Guanajuato, Michoacán, Nayarit y Tamaulipas.
La regulación busca evitar imitaciones, ordenar categorías —como 100% agave— y sostener una cadena productiva que va del campo a la exportación.
Expansión internacional: de la barra al mercado premium
El tequila se internacionalizó de la mano de la coctelería —con la margarita como bandera— y, más recientemente, por el auge de etiquetas premium y ultra premium.
El crecimiento de exportaciones y el interés por métodos de producción, trazabilidad y añejamiento han convertido a esta bebida en un producto aspiracional, sin perder su vínculo con un paisaje y una planta del semidesierto que, con paciencia y trabajo, se volvió sinónimo de México.
