En un extenso y reflexivo descargo titulado “TIRADERA”, Cazzu analizó la brecha entre la vida privada y la exposición mediática. La cantante utilizó una metáfora de “pantalla dividida” para explicar cómo intenta conciliar su identidad artística con su realidad personal: “En las vidas de personas como yo todo es así. Algo sucede por fuera, que es lo que ustedes pueden ver. Y otras cosas pasan aquí adentro. Dentro de una, dentro de casa, dentro de la propia cabeza”.
La crítica al género y la “camaradería masculina”
Bajo el título “La legendaria camaradería entre varones”, la “Jefa del Trap” apuntó directamente contra la estructura del género urbano, donde, según sus palabras, predomina la hipocresía sobre la sensibilidad. “En este mundo, en este género son, la mayoría, gente que negocia la hipocresía y lentamente se les va achicando la capacidad de ser sensibles porque el yo, los carcome”.
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Cazzu desglosó el rol de cada involucrado en la producción que menciona a su ex, Christian Nodal:
- Sobre la complicidad: Cuestionó la postura de quienes ven “cometer el crimen sin decir nada” y calificó a la tibieza como un “gran enemigo del bien”.
- Sobre la producción: Ironizó sobre el proceso creativo en estudios de alto costo: “Yo por mi parte me los imagino en un estudio de Miami que cuesta de 2 mil o 3 mil dólares la hora celebrándose la frase más infradotada de virtud mientras vociferan ‘PALO! PALO!’ y me viene una carcajada”.
“Crónica de un abandono”
La artista fue enfática al aclarar que su molestia no nace de una ruptura sentimental convencional, sino de la falta de empatía de quienes eligen la “reivindicación” masculina por sobre la ética. “¿Una separación? ¿Un engaño? ¡Vamos! No soy tan básica. Básicos son los camaradas que por encima de la empatía eligen la reivindicación. Un hombre con alma enamorada no es el problema, el problema real se llama Crónica de un abandono”, haciendo referencia a su hija, Inti, con quien su padre, Nodal, no tiene contacto.
El rechazo al papel de víctima
Cazzu también confrontó las críticas que la tildan de “resentida” o de “hacerse la víctima”. Afirmó que, por su estética y convicciones, nunca encajaría en el estándar de víctima del patriarcado: “¿Víctima yo? ¿Ustedes me vieron? (...) Nunca podría ser una perfecta víctima, ni aunque lo fuera. Para el estándar del patriarcado, yo debería haber ardido hace un buen rato”.
Finalmente, Julieta destacó que su prioridad es su hija, a quien describió como la “verdadera víctima” de la situación mediática, resaltando que la pequeña entiende la realidad mejor que “mil raperos inútiles”. A pesar de los eufemismos recibidos, la cantante cerró su mensaje con un toque de superioridad artística y moral: “Julieta le dice a Cazzu o Cazzu le dice a Julieta: ‘No sería justo, les llevas demasiada ventaja’”.
