El lanzamiento oficial en el Paraguay fue el pasado martes en el Centro de Convenciones Mariscal. Este evento no solo marcó la presentación de un libro de memorias, sino que representó la culminación de un esfuerzo físico y mental que comenzó cuando el Dr. Prabodh Malhotra decidió que su retiro laboral por jubilación no sería un estado de pasividad, sino una oportunidad para devolver a la sociedad lo que la vida le brindó.
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La historia del autor es un testimonio de resiliencia: nacido en Punjab, India, emigró a Australia en 1980, donde comenzó trabajando en los talleres ferroviarios antes de forjar una carrera académica que lo llevó a obtener un Doctorado en Economía. A sus 71 años, tras jubilarse de la academia, Malhotra rechazó la idea de que esta etapa de la vida fuera para “poner los pies en alto y mirar televisión hasta morir”, y buscó una forma activa de contribuir con su comunidad.
El detonante de su misión fue observar a un grupo de jóvenes deportistas caminar 120 km para recaudar fondos; en ese momento, pensó que, como caminante diario, él podía elevar la meta. “Mi enfoque pasó de caminar por mi propia salud a caminar por la salud de la comunidad”, afirma el autor al explicar por qué decidió caminar desde el Melbourne Cricket Ground (MCG) hasta el Sydney Cricket Ground (SCG) en apoyo a la McGrath Foundation, una organización que financia a enfermeras especializadas para pacientes con cáncer de mama.
La elección de esta causa tiene raíces profundamente personales, ya que su propia hermana sobrevivió a esta enfermedad en la India. El Dr. Malhotra comprendió que el apoyo emocional y físico es vital para las familias, y por ello decidió que el 100% de las ganancias de su libro se destinarían a financiar estas enfermeras que brindan servicios gratuitos.

Malhotra y el propósito del asfalto
La odisea consistió en tres caminatas monumentales que sumaron un total de 4.000 kilómetros recorridos en 182 días efectivos. Durante su paso por las carreteras, Malhotra enfrentó inundaciones, calor extremo y peligros constantes, como los gigantescos camiones de hasta 58 ruedas que lo obligaban a saltar fuera de la ruta. “Había que saltar al pasto y a veces el terreno era desigual; una vez me torcí el tobillo y pensé que sería el fin, pero al día siguiente seguí caminando”, relata sobre algunos de los desafíos físicos que le tocó enfrentar.
Uno de los aspectos más emotivos de su mensaje es la concienciación sobre la prevención, señalando que incluso en sociedades educadas existe temor a los chequeos médicos preventivos. Malhotra enfatiza con urgencia: “Si tenés alguna duda, por favor, andá al hospital... y realizate los chequeos. Hacer esto puede salvar tu vida”. Además, resalta una realidad poco conocida: que los hombres también pueden padecer cáncer de mama, compartiendo que conoció a sobrevivientes masculinos que inicialmente le causaron gran asombro por su propia falta de información previa.
En su odisea, su fortaleza fue puesta a prueba cuando los médicos le ordenaron descansar tras perder las uñas de los pies y sufrir múltiples ampollas a causa de las caminatas. Su respuesta fue siempre la misma: “Solo descansaré una vez que llegue a Sídney”. Para él, en este tipo de pruebas de ultradistancia, “la fuerza física viene en segundo lugar; la fuerza primaria proviene de la mente” y de la necesidad de “mantener el motor encendido”.
Humanidad en cada kilómetro
En medio del esfuerzo, Malhotra descubrió la “genuina generosidad” humana al elegir caminar sin música para estar en contacto con la naturaleza y los sonidos del entorno. Una de sus anécdotas más queridas ocurrió cuando se encontró perdido en una zona rural al anochecer; un granjero local lo reconoció, lo llevó a su casa y su esposa le preparó una cena con pan recién horneado. Estos gestos de desconocidos, según el autor, fueron el combustible que lo mantuvo en pie.

A diferencia de su labor académica, donde analizaba grandes cifras económicas de forma teórica, la caminata le enseñó el valor de lo pequeño. Utiliza frecuentemente la metáfora de que “cada dólar cuenta, como pequeñas gotas de agua que acaban formando un arroyo”. Esta filosofía de hormiga es la que trae a Paraguay, buscando que cada libro vendido hoy sea una gota más en el apoyo a quienes enfrentan la enfermedad.
El Dr. Malhotra cita frecuentemente a Muhammad Ali para recordar que “el servicio a los demás es el alquiler que pagamos por nuestra habitación aquí en la Tierra”. Su vida es ahora una invitación a no dudar en contribuir con la sociedad antes de partir de este mundo, honrando el consejo de su padre de hacer siempre algo que traiga orgullo a su origen y su familia.
De hecho, en su primera visita a nuestro país, Malhotra intentó replicar su odisea en las rutas nacionales, pero al ser presentada a eventuales organizaciones con el fin benéfico no había prendido. Sin embargo, todavía guarda la esperanza de que en algún momento pueda llegar a concretarse.
Esta iniciativa del lanzamiento del libro en su versión en castellano llegó a suelo guaraní con el respaldo fundamental del Shopping Mariscal, la Universidad Paraguayo Alemana (UPA), Cerneco y la Fundación Providencia. La visita del Dr. Malhotra nos recuerda que, sin importar la edad o el origen, siempre es posible caminar un kilómetro más si el destino final es el bienestar del prójimo.
Los libros se pueden encontrar en la editorial El Lector.
