La educación rural sigue funcionando gracias al sacrificio comunitario en el departamento de San Pedro
La humilde institución educativa de la zona rural del distrito de San Pedro de Ycuamandyyú, es una muestra de cómo muchas escuelas rurales continúan operando más por el compromiso de docentes, padres de familia y vecinos que por una presencia efectiva del Estado.
La comunidad educativa sostiene que la educación en las zonas rurales sigue dependiendo del esfuerzo colectivo para poder mantenerse en funcionamiento, pese a las múltiples necesidades existentes.

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Publicación generó una cadena de solidaridad
Luego de darse a conocer la situación de la escuela, personas voluntarias decidieron brindar apoyo de manera espontanea.
El Club de Leones de San Pedro, con el acompañamiento de la Escuela Taller, el aporte de un productor menonita y el trabajo de padres de familia, inició una serie de mejoras en la institución.
Los trabajos incluyen la reparación de ventanas, mejoras en el sistema eléctrico y de iluminación, además de la instalación de una nueva motobomba para garantizar el acceso al agua.

Los voluntarios incluso analizan realizar tareas de mantenimiento general y colaboraron en la recuperación de espacios afectados por el paso del tiempo y las inclemencias climáticas.
Padres de familia se sumaron activamente a las labores comunitarias con el objetivo de brindar mejores condiciones de aprendizaje a los niños.
La escuela había quedado con importantes daños tras los últimos temporales, que afectaron el predio y dejaron árboles caídos dentro de la institución.
Falta de agua y sistema eléctrico
Entre las principales dificultades que enfrentaba la escuela figuraban las ventanas deterioradas, instalaciones eléctricas inseguras y problemas para acceder al agua potable.
La motobomba que utilizaban anteriormente dejó de funcionar, obligando a los alumnos a trasladar agua desde la vivienda de un vecino para cubrir las necesidades básicas de la institución.
Con la colaboración comunitaria, varias de estas necesidades comenzaron a recibir respuestas concretas.
Una docente para todos los alumnos
La profesora Rosana Ortiz es actualmente la única docente de la institución y desarrolla clases en modalidad plurigrado.
En una sola aula atiende a estudiantes desde el primero hasta el sexto grado, demostrando una enorme vocación de servicio y compromiso con la educación rural.
La escuela es vital para la comunidad
Actualmente la institución cuenta con aproximadamente 17 estudiantes.
Según los padres, una de las respuestas más frecuentes que reciben al solicitar inversiones es que la cantidad de alumnos es reducida.
Sin embargo, sostienen que la escuela representa la única oportunidad de acceso a la educación para muchos niños de la comunidad de San Diego, por lo que consideran indispensable fortalecer su funcionamiento y garantizar mejores condiciones para el aprendizaje.
Mientras aguardan una mayor atención de las autoridades educativas, el ejemplo de solidaridad demostrado por voluntarios, vecinos y organizaciones permite que la escuela continúe avanzando y ofreciendo esperanza a sus estudiantes.
