El exmandatario brasileño cumple su condena después de que la Corte Suprema de Justicia considerara que se agotaron los posibles recursos de apelación.
Según una publicación del periódico O’Globo, tanto el expresidente como otros militares condenados podrían perder sus cargos y grados.
Es la primera vez que la justicia condena a los responsables por una trama golpista en Brasil. En 1964, un golpe de Estado dio inicio a dos décadas de dictadura militar.
El exmandatario, de 70 años, se encontraba desde agosto en prisión domiciliaria pero el sábado fue transferido a un complejo policial en Brasilia por “riesgo de fuga”, tras haber dañado su tobillera de monitoreo con un soldador.
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Pequeña celda
La Corte Suprema declaró “firme” la sentencia de Bolsonaro, según un documento del tribunal obtenido por la AFP. Permanecerá recluido en la habitación pequeña con frigobar, aire acondicionado y un televisor donde se encuentra ahora.
El Supremo rechazó en noviembre una primera apelación contra la sentencia del expresidente (2019-2022) y este martes consideró agotado el tiempo para un nuevo recurso.
De su lado, la defensa calificó como “sorprendente” la decisión de cerrar el proceso sin una segunda apelación.
“Sea como sea, la defensa interpondrá (...) el recurso que considera procedente”, adelantó Paulo Cunha Bueno, uno de los abogados de Bolsonaro, en la red social X.
El cierre del caso fue determinado por el magistrado Alexandre de Moraes. Los otros tres magistrados de la primera sala del supremo apoyaron su decisión en una votación virtual.
“Devastado psicológicamente”
El líder de extrema derecha cumplirá su pena en el complejo de la Policía Federal donde está ahora.
Jair Bolsonaro está “devastado psicológicamente”, dijo esta mañana el concejal de Río de Janeiro Carlos Bolsonaro, uno de sus hijos, luego de visitarlo.
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Según la corte suprema, la trama golpista consistió en poner en duda la validez de las elecciones de 2022 para declarar un estado de excepción e impedir la investidura del actual presidente, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
Plan para asesinar a altas autoridades
El plan contemplaba incluso asesinar a Lula da Silva, pero no se consumó por falta de apoyo de altos mandos militares.
Luego de tres meses bajo arresto domiciliario, Bolsonaro quemó con un soldador el dispositivo de monitoreo, lo que precipitó su traslado a prisión preventiva el sábado.
La defensa del exmandatario alegó que el incidente obedeció a un estado de “confusión mental” inducido por medicamentos, una explicación rechazada por la Corte.

Exmilitares también condenados
Bolsonaro sufre secuelas de una puñalada que recibió en 2018 y toma fármacos para tratar complicaciones derivadas de esa herida en el abdomen.
La defensa ha solicitado que la corte le conceda prisión domiciliaria por correr “riesgo de vida” en la cárcel.
Cinco exsubordinados de Bolsonaro que participaron en la conspiración, entre ellos varios generales y exministros, también comenzaron hoy a pagar penas de entre 19 y 26 años de cárcel.
Mientras que el ex jefe de inteligencia Alexandre Ramagem, condenado a 16 años, fue declarado prófugo por haber escapado recientemente a Estados Unidos.
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“País soberano”
Al argumentar el riesgo de fuga, la corte suprema señaló que la embajada de Estados Unidos se encuentra cerca de la residencia de Bolsonaro en Brasilia.
El exmandatario brasileño es aliado del presidente estadounidense Donald Trump, quien denunció meses atrás una “caza de brujas” en su contra y respondió imponiendo aranceles punitivos a Brasil.
Luego de reunirse con Lula en octubre, Trump retiró buena parte de los aranceles a Brasil.

El diputado Eduardo Bolsonaro, otro de los hijos del expresidente, se radicó meses atras en Estados Unidos e impulsó las medidas de Trump para interferir en el juicio contra su padre. Este martes la corte decidió enjuiciarlo por “coacción” a la justicia.
Lula dijo el domingo que la detención de su mayor opositor “no tiene nada que ver” con Washington. “Trump tiene que saber que somos un país soberano”, enfatizó el presidente durante una conferencia de prensa.
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Otros presidentes condenados
Jair Bolsonaro es el cuarto expresidente brasileño preso desde el fin de la dictadura en 1985. Entre ellos figuran Lula (2003-2010, 2023-actualidad) y Fernando Collor de Mello (1990-1992), ambos por casos de corrupción.
Lula pasó 580 días detenido, pero la pena fue anulada por falta de imparcialidad del juez y el izquierdista fue liberado en 2019.
Collor de Mello pasó seis días en la cárcel este año, pero la corte suprema le concedió arresto domiciliario considerando que el exmandatario de 76 años sufre Parkinson y trastorno bipolar.
