Cuando se aproxima la firma de este tratado, Francia y la UE buscan cómo tranquilizar a sus agricultores y ganaderos, que temen el impacto de la llegada de productos de las potencias agrícolas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, miembros del Mercosur.
Los ministros de Agricultura europeos tienen previsto reunirse este miércoles por la tarde en Bruselas para responder a las “preocupaciones” del mundo agrícola, que mantiene sus protestas en Francia con el bloqueo de carreteras a bordo de tractores.
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Para responder a sus inquietudes, Francia anunció el domingo la suspensión de determinados productos agrícolas. La medida, que entrará en vigor el jueves por el plazo de un año tras su publicación este miércoles en el Diario Oficial, debe recibir también el visto bueno de la Comisión Europea.
Fungicidas
Aguacates, mangos, guayabas, cítricos o incluso papas, entre otros, ya no podrán entrar en Francia si contienen cinco fungicidas y herbicidas prohibidos en Europa y usados para el tratamiento de frutas, verduras y cereales: mancozeb, tiofanato-metilo, carbendazima, glufosinato y benomilo.
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Visto el perfil de los productos, la suspensión afecta “sobre todo a Sudamérica”, aunque “no es un decreto dirigido contra Sudamérica, sino contra cualquier país” que trate las frutas y verduras con estas sustancias, indicó el ministerio de Agricultura a principios de semana.
Bruselas tiene diez días para analizar la suspensión, que mientras tanto puede aplicarse.
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“Al término de ese plazo, la Comisión Europea podrá no oponerse a ella y, por lo tanto, dejarla en vigor, o bien generalizarla al resto de la UE (...) o también oponerse a ella”, detalló el ministerio.
El decreto, que se aplica a los productos importados desde fuera de la UE, también exige a las empresas del sector alimentario que apliquen controles para garantizar que los productos importados no contengan las sustancias prohibidas en cuestión.
“Salvar la agricultura”
El gobierno francés del presidente centroderechista Emmanuel Macron se encuentra bajo presión de su sector agropecuario, que en los últimos inviernos boreales ya protagonizó importantes protestas para alertar de su situación e inició una nueva movilización.
Y también a nivel político. Si Macron vota a favor del Mercosur, “se arriesga a una censura” de su gobierno, advirtió el líder conservador, Bruno Retailleau, sobre este acuerdo al que se oponen todos los partidos.
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Pero incluso con la oposición de Francia, cuyo ministro para Europa, Benjamin Haddad, reiteró que el proyecto de acuerdo comercial sigue sin ser aceptable pese a las “mejoras obtenidas”, su firma podría tener lugar el 12 de enero si la mayoría cualificada del Consejo de la UE lo autoriza.
Para tranquilizar al sector, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso el martes fondos adicionales para los agricultores de unos 45.000 millones de euros (unos 53.000 millones de dólares), en el marco de su próxima Política Agrícola Común (PAC) 2028-2034.
