La muestra ‘El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida’, que se podrá visitar hasta el 5 de abril en el museo de Madrid, incluye 44 antiguas fotografías de algunas de las salas más emblemáticas y de cuadros específicos, como ‘Las Lanzas’ de Velázquez.
Algunas de las fotos permiten ver cómo eran la Galería Central o la sala de Murillo, con decenas de cuadros colgados uno sobre otro casi hasta el techo; o la antigua Galería de Escultura, donde se exhibían todas las esculturas que hoy lucen repartidas por todo el museo, una de las principales pinacotecas del mundo.
El director del Prado, Miguel Falomir, en rueda de prensa, señaló que las fotos de las salas tienen un alto valor documental e histórico, y revelan aspectos curiosos como el mobiliario, los sistemas de calefacción, los extintores o la presencia de algún que otro visitante o trabajador en unas salas que solían aparecer desiertas.
Por su parte, las fotografías de los cuadros las realizaban fotógrafos independientes tanto para estudiosos del arte o coleccionistas como para tarjetas y postales.
La fotografía de las obras del museo comenzó de manera sistemática en la década de 1860, cuando las limitaciones técnicas de los primeros procesos fotográficos obligaban, en muchos casos, a sacar las obras al exterior para aprovechar la luz natural.
Entre las fotos expuestas, hay muchas de fotógrafos de referencia como Juan Laurent, José Lacoste, Braun, Moreno, Anderson o Hanfstaengl, que desempeñaron un papel esencial en la difusión de la imagen del museo y sus obras maestras.
La comisaria de la muestra, Beatriz Sánchez, del departamento de la Colección de Dibujos y Estampas del Prado, detalló que el museo cuenta con una colección de más de 10.000 referencias que incluyen fotografías sueltas y álbumes completos, por lo que el número de imágenes es muy superior.
La mayor parte de las fotografías son de cuadros específicos del museo y han servido para investigaciones sobre los marcos, las cartelas o la restauración de las obras a lo largo de los años.
Iniciada oficialmente en 2004, la colección de fotografías es la “más joven del museo” y no se comenzó hasta que, en aquel año, con motivo de una exposición de imágenes para el grafoscopio, se recopilaron todas las fotos dispersas por el museo.
Gracias a importantes donaciones y compras, el museo cuenta con una colección que incluye imágenes desde la primera mitad del siglo XIX hasta el final de la Guerra Civil española (1936-1939), “la horquilla cronológica del museo”, precisó Sánchez.
