El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea se considera como “mixto” y consta de dos partes: una comercial y otra de asociación. Esta última, está centrada en aspectos como cooperación en temas de política o asociación estratégica.
Como el comercio es atribución de la Comisión Europea, la ratificación de ese capítulo siguió un camino diferente que la otra parte de la alianza entre los bloques de países.
“Ya lo he dicho antes, cuando ellos estén listos, nosotros estaremos listos. Por lo tanto, durante las últimas semanas, he debatido este tema intensamente con los Estados miembros y con los miembros del Parlamento Europeo. Sobre esta base, la Comisión procederá ahora a la aplicación provisional”, afirmó Úrsula Von der Leyen en una declaración sin preguntas en la sede de la Comisión Europea, reportó la agencia EFE.
La política alemana recordó que, en enero, el Consejo Europeo facultó a la Comisión para aplicar provisionalmente el acuerdo a partir de la primera ratificación por parte de un país del Mercosur.
Conforme a tratados
“La aplicación provisional es, por naturaleza, provisional”, subrayó Von der Leyen, y se refirió a que, “de conformidad con los tratados de la UE, el acuerdo solo podrá considerarse plenamente concluido una vez que el Parlamento Europeo haya dado su consentimiento”.
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Así, aseguró que la Comisión “seguirá colaborando estrechamente con todas las instituciones de la UE, los Estados miembros y las partes interesadas para garantizar un proceso fluido y transparente” en la aplicación de este acuerdo, que se ha negociado durante más de 25 años y creará un mercado de 720 millones de personas.
El Ejecutivo comunitario puede proceder con la aplicación provisional sin la ratificación de la Eurocámara, cuyo voto final tendrá que esperar a que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie sobre la compatibilidad del acuerdo con los tratados comunitarios.

Las salvaguardas
La UE sí ha puesto en marcha, por otro lado, salvaguardias para proteger a los agricultores europeos ante posibles caídas de precios locales o incrementos en las importaciones de productos sénsibles, un añadido que fue clave para convencer a países y eurodiputados reticentes al pacto por la presión del campo.
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Tras la ratificación de Uruguay y Argentina, Von der Leyen confió en que Brasil y Paraguay “sigan pronto su ejemplo”.
“Y es una muy buena noticia. Porque demuestra la confianza y el entusiasmo de nuestros socios por impulsar nuestra relación y poner en marcha este acuerdo histórico”, declaró, un pacto que aseguró que “abre innumerables oportunidades, reduce miles de millones en aranceles, y permite a nuestras pequeñas y medianas empresas acceder a mercados y escalas con las que antes solo podían soñar”.
Ventaja estratégica para Europa
Además, recalcó que también proporciona a Europa “una ventaja estratégica por ser la primera en actuar en un mundo de fuerte competencia y horizontes cortos”.
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Úrsula Von der Leyen enfatizó que el acuerdo es “uno de los pactos comerciales más importantes de la primera mitad de este siglo”, entre “socios que entienden que el comercio abierto y basado en normas ofrece resultados positivos para todos”.
“Europa se está volviendo más fuerte y más independiente”, avisó, y aventuró que las empresas, trabajadores y ciudadanos comunitarios “cosecharán los beneficios”.
