Con el el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transitaba antes de la guerra en Medio Oriente el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo, América Latina emerge como alternativa y fuente de suministro energético. ¿Qué países podrían beneficiarse? ¿Cubrirá la demanda?
Argentina, Brasil y Ecuador son los principales productores del sector energético junto a Venezuela.
El bloqueo por parte del régimen de Irán del estrecho de Ormuz, en Medio Oriente, empuja a los países a buscar vías alternativas para vender su crudo y a los países consumidores otras fuentes de suministro.
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Entre las fuentes alternativas figuran algunos países de América Latina, una región que destaca por su menor exposición al conflicto y por contar con exportadores netos de energía, donde sus principales economías podrían beneficiarse de precios más altos.
“Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU) pueden redirigir parte de su producción de petróleo crudo hacia terminales situados fuera del Golfo”, señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
“Estas medidas permiten compensar las pérdidas de flujo de crudo que transitaba por el estrecho de Ormuz”, indica su informe mensual, publicado tras el inicio de la guerra.

¿Cubrirán la demanda?
Sin embargo, estas rutas alternativas “ayudan, pero siguen siendo insuficientes” , subraya la consultora Kpler.
Cerca de 20 millones de barriles diarios (mb/d), es decir, aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, transitan normalmente por el estrecho de Ormuz, con destino principalmente a China, India, Corea del Sur y Japón.
Según la AIE, unos 350 petroleros, cargados o en lastre, se encuentran actualmente inmovilizados allí. Irán considera que los barcos de Estados Unidos y sus aliados son “objetivos legítimos” . Solo unos 80 buques han podido cruzar el estrecho desde el inicio de la guerra.
La opción de los oleoductos
En un estudio publicado el 9 de marzo, el banco Standard Chartered indica que Kuwait, Catar, Baréin e Irak exportan prácticamente la totalidad de su crudo a través del estrecho, mientras que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos disponen de una capacidad parcial mediante oleoductos para evitar el transporte por barco.
En Arabia Saudita, esto se realiza a través del oleoducto que conecta Abqaiq, cerca del Golfo, con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. El reino wahabí registró así el 9 de marzo un récord de exportaciones diarias desde sus puertos occidentales: 5,9 mb/d, frente a una media de 1,7 en 2025, según la AIE.
Los EAU, por su parte, hacen transitar el crudo por el puerto de Fujairah, en el golfo de Omán, para evitar el estrecho de Ormuz, pero las cantidades adicionales son reducidas.

Ambos países disponen de una capacidad de transporte adicional que puede alcanzar los 5,5 millones de barriles diarios (mb/d), destaca la AIE.
Pero “pese a los cargamentos récord en Fujairah y Yanbu, las exportaciones efectivas de Oriente Medio siguen representando alrededor de un tercio de su nivel normal”, señala Kpler.
Los ataques iraníes con drones y misiles constituyen un riesgo permanente para estos emplazamientos.
América Latina al margen
En este contexto mundial, América Latina luce como la menos expuesta a los impactos de la guerra, indica un informe de Capital Economics, la firma global de análisis macroeconómico.
Al contrario que en Europa y Asia, donde dependen de la importación de energía de Oriente Medio, la mayoría de los principales países latinoamericanos son exportadores netos de energía, “por lo que los precios más altos de la energía mejorarán sus términos de intercambio, aumentarán los ingresos por exportaciones y respaldarán sus posiciones comerciales”, afirmó Capital Economics.
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Gran parte de los países latinoamericanos dependen más de la energía hidroeléctrica, eólica y solar, y en las dos últimas semanas tras el inicio de la guerra, sus monedas, en general, se han mantenido mejor que en otras economías emergentes, en comparación con los importadores netos de energía de Asia y Europa.
“Todo esto sugiere que América Latina podría resultar más resiliente que otras economías emergentes ante el actual shock energético, y que aquellos países con posiciones de exportadores netos de energía podrían incluso salir beneficiados en términos netos” , precisó el informe al referirse particularmente a Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela y Guyana.
Compras a larga distancia
En cuanto a las exportaciones de petróleo ruso, cuyas infraestructuras son atacadas regularmente por Ucrania, siguen siendo insuficientes a pesar de su levantamiento parcial por parte de Estados Unidos de las sanciones.
“Aunque la demanda de petróleo ruso podría aumentar debido a las importantes perturbaciones en los suministros procedentes de Oriente Medio, nuestras previsiones para el país siguen sin cambios por el momento, con una producción media de 9,3 mb/d para el resto de 2026”, señala la AIE.
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En estas condiciones, Kpler estima que “las refinerías asiáticas deberían intensificar sus compras de cargamentos de larga distancia procedentes de la cuenca atlántica”, es decir, de Estados Unidos, África Occidental y América Latina, “ya que no parece contemplarse una reapertura rápida del tráfico en el estrecho de Ormuz”.
Pero estas rutas comerciales son más largas y requieren más buques, cuando el mercado mundial de petroleros ya está tensionado.
Antes de la guerra, “preveíamos un precio medio del Brent de 60 dólares por barril en 2026, ya que el mercado se enfrentaba un importante excedente” , señala el centro de estudio Rystad Energy, al advertir que ahora, desde el 28 de febrero, el precio del petróleo ha fluctuado entre 80 y 120 dólares.
