‘Chicas tristes’, el retrato de la amistad femenina frente al abuso y la frialdad de la IA

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Ciudad de México, 19 mar (EFE).- “¿Cómo definir el abuso sexual cuando te sucede?”. Esa es la pregunta que la directora mexicana Fernanda Tovar se planteó al escribir el guion de ‘Chicas tristes’, su ópera prima que explora a las nuevas generaciones de mujeres que se apoyan en “la calidez de la amistad” y en la “frialdad de ChatGPT” para enfrentar la violencia machista.

“Al momento de hablar de violencia de género, las definiciones son muy importantes, pero no siempre encontramos las palabras para nombrarla ni las ganas de denunciar. Sabes que te atraviesa el cuerpo y la mente, pero es un proceso”, explica Tovar a EFE sobre la construcción de la cinta que abrirá, el próximo 20 de marzo, la edición 2026 del festival Cinélatino de Toulouse (sur de Francia).

El largometraje, ganador del Oso de Cristal a Mejor Película y del Gran Premio del Jurado Internacional de la Berlinale, sigue la historia de La Maestra (Rocío Guzmán) y Paula (Darana Álvarez), dos amigas nadadoras que buscan la manera de sobrellevar un abuso sexual en la era digital, donde ChatGPT es utilizado como herramienta terapéutica sin ningún tipo de regulación.

“ChatGPT define por primera vez en la película lo que es una violación, y lo hace con una completa falta de inteligencia emocional; además, lo enuncia como una condena”, señala la realizadora, quien cuenta con una joven filmografía centrada en la dirección de personajes femeninos.

Y es que, continúa, “aunque a una de las protagonistas le haya cambiado la vida para siempre, este chat le responde que sufrió una violación con el mismo tono frío con el que te explica cómo preparar una sopa de jitomate”.

En esta coproducción entre México, España y Francia, La Maestra le pregunta a ChatGPT si una violación ocurre cuando no querías tener relaciones sexuales y, aun así, sucede.

La IA responde de manera tajante que sí y enlista a las protagonistas los servicios que debería recibir la víctima.

Otro rasgo de la película es la ausencia materna y paterna, ya que, en un mundo cada vez más precarizado, “estas figuras están menos presentes” debido a la demanda laboral.

Según Tovar, esto deviene en generaciones cada vez más “aisladas y solitarias”, que recurren a la IA como recurso.

Aunque en ‘Chicas tristes’ el calor humano de la amistad supera la frialdad de la pantalla, la directora se pregunta si, como humanidad, realmente estamos haciendo lo suficiente para diferenciarnos de la IA, generando soportes cercanos y empáticos.

“Mi intento era mostrar que todavía hay un vacío de información sobre estos temas y que hay personas como tus amigas y tus sueños -porque Paula sueña con competir como nadadora en Brasil- que te salvan la vida”, destaca.

Además, subraya, en ese grupo de personas “también hay hombres en los que una se puede apoyar”, porque no se trata de “una guerra de bandos”.

Por ello, en la cinta hay personajes masculinos que intentan ser un respaldo, pero también hay papeles femeninos, como el de la entrenadora Valeria, interpretado por Mónica del Carmen (‘Una película de policías’, 2021), que sostienen aún al sistema patriarcal.

En ese sentido, apela a que la sociedad “no satanice al individuo, sino a la cultura del macho”.

“Los hombres violan para demostrar algo a los ojos de otros hombres, para sostener la cultura del macho”, concluye.

‘Chicas tristes’, producida por el colectivo mexicano Colmena, tuvo su estreno mundial en la edición pasada del Festival de Cine de Berlín y ahora aterrizará en Francia junto a producciones de la talla de ‘Belén’, de la argentina Dolores Fonzi.