Las revelaciones de dos mujeres, también activistas, que aseguraron al The New York Times haber sido abusadas por Chávez cuando eran unas niñas, y las acusaciones de la líder sindical Dolores Huerta de forzarla a tener relaciones sexuales, han caído como un balde de agua fría en la comunidad trabajadora, especialmente la agrícola, que se pregunta si esto afectará su lucha de décadas.
Huerta, que reveló este miércoles que quedó embarazada dos veces tras los abusos y que entregó sus hijos en adopción, dijo que guardó el secreto por más de seis décadas porque creyó que exponer la verdad "dañaría al movimiento de campesinos" por el cual ha luchado toda su vida.
La activista, de 95 años y fundadora junto con Chávez del Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFW), ahondó que el desarrollo de ese gremio fue el único vehículo para lograr y asegurar esos derechos y no iba a dejar que él "ni nadie más obstruyeran el camino",
Para Ricardo Valencia, profesor de la Universidad Estatal de California Fullerton, el escándalo también abre la oportunidad de "reivindicar" los aportes de las mujeres al movimiento de los derechos civiles.
"Siempre hay que recordar que estos logros son colectivos y hubo muchas mujeres que fueron una pieza vital en los derechos logrados, como Dolores Huerta, y otras que pasaron desapercibidas y siguen estando a la sombra", indicó Valencia.
Para ambos expertos el escándalo desatado por la investigación del periódico neoyorquino da luz nuevamente a un secreto a voces en el movimiento de los derechos civiles y de Chávez, una figura autoritaria que "trató de apropiarse del movimiento campesino" y apartó a muchos líderes del camino.
Incluso trasladó la sede de la UFW a La Paz, un terreno de unas 76 hectáreas en Keene (California), que funcionó como sede del sindicato y de la fundación que lleva su nombre, donde, según las víctimas, se habrían producido algunas de las violaciones.
"Chávez quería mantener el control sobre todo y que no se le dijera nada, desde esa medida entiendo que Dolores Huerta tuviera que estar a la sombra de él", dice Tinker Salas.
En sus declaraciones de este miércoles, Huerta denunció haber sido víctima de hombres "manipuladores" que la veían a ella y a otras mujeres como "propiedad y objetos" de control.
Para el profesor Valencia las revelaciones sobre los abusos sexuales, que no duda que crezca el número de víctimas, son la oportunidad perfecta para "reescribir" la historia sobre los aportes de las mujeres a la lucha sindical.
El escándalo también ha sacado a flote las acusaciones contra Chávez de apartar y no reconocer el aporte de los trabajadores filipinos y los mexicanos, que fueron parte fundamental del movimiento agrícola.
Además, es conocido que Chávez se refería a las personas indocumentadas con el término despectivo "espaldas mojadas" y creía en la retórica de que los sindicatos no podían ganar una huelga debido a la presencia de los inmigrantes.
"Fue una apuesta fallida, especialmente de los demócratas, que inflaron a una persona que se sabía que tenía un historial de exclusión", dice a EFE el estratega político independiente Luis Alvarado.
El experto ha comparado la caída de Chávez en la comunidad latina con la de Bill Cosby para los afroamericanos. "Nos levantaremos de esto", añade.
Por su parte, Tinker Salas opina que la lección más importante para la comunidad latina es que los movimientos deben apoyarse "en múltiples" liderazgos y representaciones.
