En concreto son tres iniciativas, una de ellas presentada por el gobernante Partido Social Demócrata (PSD), quien quiere revocar la vigente ley de 2018 que consagra "el derecho a la autodeterminación de la identidad de género y la expresión de género, así como a la protección de las características sexuales de cada persona".
Con esta ley, cualquier persona mayor de 18 años puede cambiar de nombre y de género sin ninguna limitación prevé que pueden solicitar el procedimiento personas de nacionalidad portuguesa y residentes en territorio nacional o en el extranjero mayores de edad.
El PSD quiere que ahora solo sea posible para las personas con nacionalidad portuguesa, mayores de edad y a quienes "se les haya diagnosticado una incongruencia de género", según el texto de la propuesta. Y que los menores no puedan cambiar de nombre y de género en el Registro Civil.
Esta es una propuesta basada en "la responsabilidad y el equilibrio", defendió la diputada de la formación conservadora Andreia Neto durante el debate parlamentario este jueves.
También el ultraderechista Chega, segunda fuerza en el Parlamento, presentó una propuesta al considerar que la ley vigente es "inadecuada y desfasada", por lo que también propone rescatar la de 2011 con algunos cambios, como que no se hable de identidad de género en las escuelas.
Chega quiere que se prohíban a menores de edad hormonas u otros fármacos, así como las reasignaciones de sexo.
Asimismo, buscan que los trans no puedan usar baños públicos, ir a cárceles y participar en competiciones deportivas en casos donde "esté en riesgo la seguridad, la privacidad y la integridad física" de personas no pertenecientes a ese colectivo, según reza el texto.
"La ciencia afirma que el sexo biológico no es algo que se atribuya, viene determinado por características inmutables que se manifiestan antes del nacimiento y perduran tras la muerte; un hombre es un hombre y una mujer es una mujer", alegó Madalena Cordeiro, diputada de la formación ultra en el hemiciclo.
Por último, se debatió una tercera propuesta de los socios de Gobierno, los democristianos CDS-PP, quienes también quieren vetar los tratamientos hormonales a menos de 18 años a través de una modificación de la ley de 2018.
Durante su defensa de la propuesta, el CDS-PP arremetió contra la "ideología" que "ha convertido a los niños en cobayas" de la autodeterminación de género.
El debate estuvo marcado por los desencuentros entre las formaciones de derecha y de izquierda, y estos últimos adelantaron que votarán en contra de estos proyectos.
El Parlamento votará mañana, viernes, estas propuestas y, de ser aprobadas, pasarán a comisión parlamentaria antes de volver al hemiciclo para una última votación final.
