Este miércoles, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución con la que calificó la trata de esclavos y la esclavitud racializada de africanos como “el crimen de lesa humanidad más grave” de la historia. Para la votación, Paraguay decidió no estar ni a favor ni en contra de dicha decisión.
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Esta iniciativa fue impulsada por una coalición de 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos que buscan que el mundo reconozca, finalmente, que esos cuatro siglos de horror fueron una violación del derecho internacional que no tiene fecha de vencimiento.
Con 123 votos a favor, el mundo dejó en claro que las consecuencias de la esclavitud todavía estructuran la pobreza y la desigualdad hoy en día.
Una postura “tibia” ante los aliados de siempre
Lo que más llama la atención de este movimiento de nuestra Cancillería es que Paraguay no se alineó a la postura de sus aliados. Mientras que Argentina, Estados Unidos e Israel votaron directamente en contra de la resolución, Paraguay prefirió quedarse en el medio.
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De esta manera, Paraguay se sumó a un grupo de 52 países, la mayoría del bloque occidental como Japón, que optó por la abstención.
Países tienen el peso de reparar daño
La resolución subraya que los Estados son responsables de estos hechos ilícitos y tienen la obligación de reparar el daño causado.
Esto no significa solo pedir perdón; el documento habla de una disculpa plena y formal, medidas de indemnización y rehabilitación, y cambios en las leyes para combatir el racismo sistémico.
El texto denuncia la brutalidad específica que sufrieron las mujeres, como violencia sexual y reproducción forzada para “fabricar” más esclavos.
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Según datos de la ONU, el informe denuncia el principio jurídico del partus sequitur ventrem, una ley que decía que el hijo de una mujer esclava nacía automáticamente esclavo, sin importar quién fuera el padre.
Destacan además que esta aprobación se produce en el contexto del Segundo Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2025-2034) y a pocos meses del centenario de la Convención para la Supresión de la Trata de Esclavos y la Esclavitud (1926).
