"Trenes, tranvías y autobuses gratuitos todos los días hasta finales de abril para todo el mundo", ofreció en un comunicado el gobierno de Victoria, con 5,6 millones de habitantes el segundo estado más poblado de la nación austral.
La medida en Victoria entra en vigor a partir de este martes por un periodo de un mes, como parte de las ayudas destinadas a las familias para afrontar el aumento en el coste de vida.
"Aliviará la presión sobre la economía (de las familias) y les ayudará a ahorrar. Esto no resolverá todos los problemas, pero es un paso inmediato para ayudar a los habitantes de Victoria, mientras seguimos trabajando en nuevas soluciones", apuntó la líder político regional, la laborista Jacinta Allan.
Una medida similar a la anunciada hoy por el gobierno de Tasmania, situada a unos 240 kilómetros frente a la costa sur de Australia, que beneficiará desde el lunes y hasta el 1 de julio a sus más de 570.000 habitantes que opten por usar el autobús.
"Sabemos que el aumento del precio del combustible está afectando al presupuesto familiar, y por eso hemos vuelto a tomar medidas firmes y decisivas para proteger a los habitantes de Tasmania", declaró en un comunicado el líder político de Tasmania, Jeremy Rockliff, del Partido Liberal.
A pesar de que el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha tratado de calmar a la población al asegurar que el suministro de combustible a corto plazo está garantizado, el país austral ha visto como algunas de sus gasolineras se quedaban secas mientras el precio se ha elevado de manera considerable.
Albanese anunció el sábado algunas medidas para reforzar la seguridad del suministro de combustible, que incluyen planes para que el gobierno garantice las compras del sector privado en el mercado internacional.
