"Panamá necesita experimentar la Resurrección. Panamá necesita esperanza. Y no como un discurso vacío, sino como una urgencia real", expresó Ulloa ante los feligreses que asistieron al oficio religioso celebrado este domingo en la Catedral Basílica Santa María la Antigua en el casco viejo de la capital.
El prelado señaló que la Pascua es la oportunidad para que los creyentes reflexionen sobre los problemas que aquejan al país como la indiferencia, la desesperanza, corrupción, exclusión y la violencia "que se mete en nuestros barrios, en nuestros hogares y nos roba la paz", y que comparó a "sepulcros" resguardados por las "piedras" del "egoísmo", el "miedo", la "impunidad", la "división" y el "conformismo".
Pero resaltó que en este día "no hay piedra que Dios no pueda mover" y que "la resurrección no es solo un hecho del pasado, es una fuerza viva que quiere irrumpir en Panamá hoy", a la vez que afirmó que "la construcción de un país más justo depende de personas que eligen el bien en cada decisión".
Por ello, prosiguió, "la resurrección se hace visible cuando alguien actúa con transparencia, cuando alguien no negocia la verdad, cuando alguien hace lo correcto, aunque nadie lo esté viendo. Ahí comienza lo nuevo".
En esa línea, dijo que "Panamá necesita cristianos y ciudadanos audaces, capaces de vivir su fe en lo público, de actuar con coherencia, de optar por el bien incluso cuando cuesta".
"Personas que no callen ante lo incorrecto, que no negocien la verdad, que no se acostumbren a la injusticia. Porque la Pascua no es solo un anuncio, es una forma de vivir. Solo así se reconstruye un país. Solo así se recupera la confianza. Solo así la fe deja de ser costumbre y se convierte en vida que transforma", agregó.
Ulloa fue más allá y sostuvo que si "somos un país que se reconoce cristiano, esa identidad no puede quedarse en lo cultural. Tiene que reflejarse en la honestidad, en la responsabilidad, en el respeto, en la manera de ejercer un cargo, en la forma de servir".
"Panamá, escúchalo bien; no estamos destinados a la división ni a la desesperanza. Somos un pueblo llamado a levantarse. Somos un pueblo que puede renacer. Somos un pueblo que, con Cristo vivo, puede escribir una historia distinta. Pero esto comienza hoy. Comienza contigo. Cuando decides creer, cuando decides actuar, cuando decides no rendirte", concluyó.
