“En los evangelios vemos que el evento de la resurrección ocurrió durante la noche. Porque cuando las mujeres llegaron a primera hora de la mañana (al sepulcro de Jesucristo) ya había ocurrido”, explica Pizzaballa, el máximo representante del catolicismo en Tierra Santa, en un videocomunicado.
“Jesús se alzó en plena noche. En la oscuridad. Este es también mi mensaje: no hay oscuridad, no hay situación que no nos permita celebrar”, sentencia el purpurado.
Pizzaballa reconoció que se trata de una Semana Santa “muy extraña” y celebrada de forma “discreta”, en medio de las restricciones impuestas por las autoridades israelíes a las reuniones por la guerra con Irán, que también clausuraron los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
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El Domingo de Ramos, policías israelíes impidieron al cardenal oficiar misa en la iglesia del Santo Sepulcro alegando el mencionado cierre. El incidente causó tal revuelo internacional que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tuvo que recular y permitir al patriarca latino celebrar los ritos con asistencia limitada en dicha basílica.
En este contexto y a la luz de la metáfora sobre la oscuridad, el purpurado incidió en que la resurrección es un acto de “desobediencia a la desconfianza y el miedo”.
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“No permitimos que la oscuridad se haga con nuestros corazones, nuestras formas de pensar, nuestras actitudes, nuestras religiones”, continúa. “Incluso hoy, a pesar de todo, esta es mi felicitación a todos: no hay situación que nos condene a vivir eternamente bajo la sombra de la muerte. Nada, tampoco aquí”.
