Si bien Xi Jinping se ha visto en otras ocasiones con líderes del KMT -incluida la histórica cumbre de 2015 en Singapur con el entonces mandatario taiwanés Ma Ying-jeou- y los contactos entre funcionarios chinos y figuras del partido son frecuentes, esta es la primera vez desde 2016 en que los máximos dirigentes de ambas formaciones se reúnen presencialmente, recuerda EFE en un informe.
“Unamos fuerzas para iniciar el proyecto de revitalización de la civilización china, basado en nuestra cultura y con la convivencia armoniosa como núcleo, y trabajemos juntos para estudiar y promover diversos mecanismos y soluciones que ayuden a resolver disputas y crear paz”, aseveró Cheng ante el mandatario chino quien también es secretario general del Partido Comunista de China (único legal).
China considera a la isla de régimen democrático como parte de su territorio. Tras la revuelta de 1949, la isla taiwanesa se administra de manera autónoma.
Pekín intensificó su presión militar y diplomática sobre Taiwán desde 2016, cuando llegó al poder el Partido Democrático Progresista (PDP), que considera la isla como una nación soberana, según AFP.
Las reacciones sobre esta visita son variadas y está generando un gran debate en Taiwán. La dirigente es acusada regularmente -por el oficialismo y por sus críticos, de tener posturas demasiado favorables a Pekín.
La conversación
Xi Jinping, le dijo a la líder del partido de la oposición de Taiwán que está “plenamente convencido” de que en el futuro los pueblos chino y taiwanés estarán unidos.
Por su lado, Cheng, la primera presidenta del Partido Kuomintang (KMT) que visita China continental en los últimos 10 años, abogó ante su anfitrión en Pekín por unas relaciones más tranquilas para “evitar una guerra”.
“La tendencia general de que los compatriotas de ambos lados del estrecho se acerquen, se unan y se unan, no cambiará. Es una parte inevitable de la historia. Estoy plenamente convencido de ello”, le dijo Xi a la dirigente taiwanesa en su inédito encuentro.
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Cheng le aseguró que “ambas partes deberían superar la confrontación política (...) y buscar una solución sistémica para prevenir y evitar una guerra, de modo que el estrecho de Taiwán pueda convertirse en un modelo de resolución pacífica de conflictos en el mundo”.
Desde 2016, la presidencia de Taiwán está en manos del PDP, formación rival del KMT y con un discurso menos conciliador con Pekín, lo que ha agravado las relaciones.
China considera al actual presidente taiwanés, Lai Ching-te, como un separatista. Además, ha desplegado con frecuencia aviones de combate y buques de guerra alrededor de la isla y realiza regularmente ejercicios militares.
