Sánchez afirma que el tiempo de la derecha se acaba y en Barcelona empieza una nueva era

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, interviene durante la sesión plenaria que cierra la Global Progressive Mobilisation, este sábado en Barcelona.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, interviene durante la sesión plenaria que cierra la Global Progressive Mobilisation, este sábado en Barcelona.Quique García

BARCELONA - El presidente del Gobierno español y líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha afirmado este sábado que el tiempo de la derecha y los ultras se acaba, y con el foro progresista que se ha celebrado en Barcelona empieza un nueva era en la que “la vergüenza cambia de bando”.

Así se ha expresado Sánchez en la clausura del foro Global Progressive Mobilisation, que ha reunido en Barcelona a más de 3.000 personas representantes de partidos, sindicatos y otras organizaciones progresistas y en el que se han defendido las políticas que les representan como la vía adecuada frente al autoritarismo.

En esa idea ha abundado el jefe del Ejecutivo y también presidente de la Internacional Socialista en un encendido discurso de cierre de este evento para insuflar ánimos y en el que ha asegurado que la derecha y la ultraderecha generan ruido y gritan, no porque estén ganando, sino “porque saben que su tiempo se acaba”.

“La derecha no lidera, languidece (...) Hoy, en Barcelona, el 18 de abril de 2026, la vergüenza cambia de bando”, ha apostillado antes de garantizar que, frente a ella, los progresistas van a traer al mundo una nueva era.

A partir de ahora ha asegurado que la vergüenza va a ser para los que fomenten la injusticia, los que exploten a los trabajadores, criminalicen a los diferentes, conviertan los derechos en mercancías, defiendan el privilegio de las élites, y apoyen la guerra y la violencia en Gaza, Cisjordania, Ucrania, el Líbano u Oriente Medio.

El exprimer ministro palestino Mohammad Shtayyeh (6d) saluda al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez (3i), durante la sesión plenaria que cierra la Global Progressive Mobilisation, este sábado en Barcelona.
El exprimer ministro palestino Mohammad Shtayyeh (6d) saluda al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez (3i), durante la sesión plenaria que cierra la Global Progressive Mobilisation, este sábado en Barcelona.

Para el líder socialista, la rendición de las derechas al negacionismo climático, la xenofobia y el machismo de lo que denomina la “Internacional Ultraderechista”, ha sido su mayor error y les costará mucho tiempo salir.

Al hilo de ello, ha recordado el proceso de regularización de inmigrantes que ha impulsado el Gobierno para dirigirse a PP y Vox y advertirles de que “España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia”.

En medio de los aplausos del auditorio, que le han hecho interrumpir brevemente en numerosas ocasiones su discurso, Sánchez, que no ha citado en ningún momento al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha garantizado que España seguirá estando en el lado correcto de la historia y defenderá el derecho internacional y la paz.

Por ello ha instado a “gritar una y mil veces sí a la paz y no a la guerra”, una frase que ha repetido hasta en cuatro ocasiones y que ha sido coreada por los asistentes al acto.

Para cambiar el transcurso de la historia, Sánchez ha pedido unidad entre partidos, países y generaciones, orgullo después de que se les haya intentado avergonzar por sus ideas y su historia, y fe en el progreso.

Cree Sánchez que la derecha quiere ver a los progresistas abatidos, asustados y derrotados, y que se preocupen tanto de no retroceder, que no intenten avanzar.

“No lo vamos a hacer. No vamos a comprar su pesimismo ni su desesperanza”, ha garantizado para defender a continuación las políticas contra el cambio climático, las que favorecen la creación de empleo, la igualdad, la protección de los más vulnerables y las que permiten tener más tiempo libre.

Lo van a conseguir, ha dicho, “doblando el brazo a quienes se creen intocables, a los multimillonarios que explotan a la gente y cuya codicia no tiene límite, a los especuladores que juegan con los ahorros y las casas de la gente, a los tecnoligarcas que quieren llenarse el bolsillo a costa de la salud de nuestras democracias y la salud mental de los jóvenes”.

Sánchez ha hecho una llamada a trabajar sin descanso para hacer realidad los sueños de los progresistas y que dentro de unos años se pueda mirar atrás y decir que “en Barcelona empezó todo”.