Durante la inauguración de la 38ª Sesión de la Conferencia Regional de la FAO para el Cercano Oriente (NERC38), celebrada en la sede del organismo en Roma, Qu Dongyu, calificó el actual escenario bélico como un “momento crítico” para la región.
El responsable explicó que la crisis afecta a “todos los insumos agrícolas”, incluidos productos químicos y maquinaria, y señaló que ha trasladado al secretario general de la ONU, António Guterres, que este impacto tendrá “consecuencias a largo plazo para la agricultura”, incluso si el conflicto terminara hoy.
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Asimismo, subrayó la necesidad de mantener los flujos comerciales y garantizar el acceso a alimentos adecuados para todos, “particularmente en los países dependientes de las importaciones”.

Perturbaciones
Qu advirtió también que las perturbaciones en los sistemas de producción, comercio y distribución de alimentos en la región se ven agravadas por efectos globales, como el aumento de los precios de la energía y las interrupciones en los mercados de fertilizantes.
Estas dinámicas, añadió, están elevando los costos de producción y reduciendo la productividad agrícola tanto dentro como fuera de la región.
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Para la FAO, insistió su director general, “la paz es un requisito previo para la seguridad alimentaria”.
“Sistemas agroalimentarios eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles son fundamentales para apoyar la recuperación, reducir vulnerabilidades y contribuir a la estabilidad y la paz a largo plazo en el Cercano Oriente”, concluyó.
La conferencia, presidida por Emiratos Árabes Unidos y representada por la ministra de Cambio Climático y Medio Ambiente, Amna bint Abdullah Al Dahak Al Shamsi, reúne a responsables políticos para analizar un panorama de riesgos cada vez más complejo que afecta gravemente a la seguridad alimentaria.