La politóloga de 39 años, Laura Fernández, gobernará Costa Rica a la sombra de su mentor, el mandatario saliente Rodrigo Chaves, a quien nombró como superministro que controlará la agenda política y económica del llamado “gobierno de la continuidad”.
En un acto multitudinario en el Estadio Nacional de San José, en asueto gubernamental, Fernández juró para un periodo de cuatro años tras ganar cómodamente las elecciones del 1 febrero, gracias a la popularidad de Chaves.
“¡Sí, juro!”, dijo Fernández con la mano sobre la Constitución y una Biblia, tras lo cual la jefa de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, le colocó la banda presidencial en una investidura por primera vez entre mujeres, pese al auge del conservadurismo en Costa Rica.
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Exministra y politóloga
Exministra de la Presidencia de Chaves, toma las riendas del pequeño país centroamericano de 5,2 millones de habitantes, famoso por su estabilidad política y riqueza natural, pero hoy con un récord de asesinatos por el narcotráfico.
Fan del presidente Nayib Bukele, Fernández prometió una cárcel inspirada en la megaprisión para pandilleros de El Salvador, endurecer las penas e imponer estados de excepción en zonas conflictivas.
Aliada, como Chaves, de Donald Trump, la segunda mujer en gobernar Costa Rica afianza a la derecha en Latinoamérica, tras recientes triunfos en Chile, Bolivia y Honduras.
