Presenta sintomatología respiratoria leve, principalmente tos, y ha llegado a la habitación de la tercera planta donde está ingresada a través de un circuito seguro y aislado del resto de pacientes y profesionales.
Además de esta mujer, hay otros dos contactos asintomáticos identificados que viajaron en ese mismo avión. Una de ellas es una mujer sudafricana que estuvo una semana en Barcelona antes de volver a su país y otra mujer que vive en Cataluña.
De la complejidad de la operación da cuenta que la ministra española de Sanidad, Mónica García, el titular de Interior del país, Fernando Grande-Marlaska, y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se desplazan este sábado a Tenerife para coordinar el operativo.
La operación se ha desplegado cinco días después de que esta organización pidiera a España que acogiera en Canarias al buque afectado por un brote de la variante Andes de este virus, por el que han muerto tres personas, una de las cuales sigue a bordo.
La llegada del buque estaba prevista el mediodía del domingo pero todo apunta a que se adelante y se sitúe frente a la costa de Tenerife de madrugada, entre las 3:00 y las 5:00 horas, y tan pronto como amanezca, fondeará en el interior del puerto de Granadilla, donde se instalará un puesto de mando para el seguimiento del protocolo.
La evacuación está organizada para el domingo al mediodía, a plena luz del día, aprovechando el buen estado de la mar, que está previsto que empeore el lunes. Para seguir este plan, los aviones que repatriarán a los ocupantes del buque tienen que estar preparados en el aeropuerto de Tenerife Sur la próxima madrugada.
Para preservar la seguridad, el crucero no atracará y los cruceristas serán desembarcados en lanchas hasta el puerto, para ser trasladados en vehículos burbujas hasta el cercano aeropuerto -a tan solo 10 minutos- sin que haya contacto alguno con la población, y con todas las precauciones para los trabajadores implicados.
Un avión español trasladará a la base de Torrejón de Ardoz a los 14 pasajeros nacionales, que pasarán la cuarentena en el Hospital General de la Defensa Gómez Ulla, donde todo está dispuesto para hacer un seguimiento de posibles síntomas, ya que la atención sanitaria temprana es fundamental para tratar la infección de un virus que no tiene un tratamiento específico.
De hecho, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) ha emitido un comunicado tras conocerse los últimos datos epidemiológicos y clínicos, en el que recomienda que se atienda a los pacientes en las denominadas Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), espacios mejor dotados que las Unidades de Cuidados Intensivos para este tipo de brotes.
Las autoridades sanitarias han localizado dos contactos asintomáticos que coincidieron en el mismo avión con la neerlandesa fallecida por hantavirus y con la ingresada en Alicante.
Se trata de una mujer sudafricana que está en su país y cuya localización era importante porque posteriormente pasó una semana en Barcelona, aunque se alojó sola en un hotel y no tuvo contactos estrechos, según Sanidad.
El otro contacto es también una mujer, que vive en la comunidad autónoma española de Cataluña -donde pasará la cuarentena-. No estaba localizada debido a un cambio de asiento en el avión.
Asimismo, el Gobierno de la comunidad autónoma de Navarra ha precisado que los navarros que viajaron en el crucero MV Hondius no estuvieron en contacto con los pasajeros infectados por hantavirus.
La inquietud provocada por este brote tras la cercana pandemia del coronavirus ha impulsado mensajes de tranquilidad, como el de la Organización Médica Colegial de España (OMC) ha pedido serenidad y prudencia porque la situación no es comparable a la vivida durante la covid: "La ciudadanía necesita información clara, proporcional y basada en criterios médicos y científicos, evitando debates estériles", ha afirmado su presidente, Tomás Cobo.
Y esa inquietud parece haber llegado a los 14 españoles que, a través del Ministerio de Sanidad, han querido transmitir a la población que ellos no suponen ningún "riesgo para su salud" y que tienen "una cierta sensación de miedo por alguna de las manifestaciones que se han podido hacer en contra de su llegada".
